La soledad de Renato Ibarra

Gerardo Velázquez de Léon

El club no hace nada para defenderlo, no movió la estructura jurídica de Televisa para intentar defender a su futbolista

Solo, cada vez hay más soledad para Renato Ibarra. La oscuridad del Centro de Readaptación Social (CERESO), combinada con que nadie quiere o puede estar con él, evidencian un desenlace fatal para el jugador ecuatoriano. Sus compañeros de equipo tienen prohibido manifestarse, hablar del caso, acudir a visitarlo.

Su abogada —Paloma Taracena— declinó el caso, pese a que sabía perfectamente a lo que se enfrentaba. Arguyó un tema de género para no seguir con esto. El periodo de 144 horas continúa, terminará el sábado y ahora se busca abogado para que pueda presentar pruebas que lo deslinden de la responsabilidades que se le imputan: tentativa de feminicidio, tentativa de aborto y violencia familiar.

El club no hace nada para defenderlo, no movió la estructura jurídica de Televisa para intentar defender a un futbolista que —para bien o para mal— es parte de su patrimonio.

Al revés, se han desatendido del asunto, como si no les importara, y tienen razón, porque no hay algo más repugnante que avalar a alguien que está señalado en este tipo de desagradables actos. Es un duro golpe para la institución como tal, y ni qué decir a su imagen.

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Cuando Salvador Cabañas recibió un balazo en el Bar Bar, durante enero de 2010, siempre estuvo la directiva, pendiente y ayudando. Se recordará a Michel Bauer y a Jaime Ordiales declarando, solidarios al paraguayo y a la familia, avisando y pendientes de los partes médicos.

Hoy es distinto, no ha aparecido ningún directivo del equipo, ni aparecerá. Las realidades son distintas. Hoy, Renato está en la soledad y nadie del consorcio lo ayudará.

Incluso, Miguel Herrera, quien habla de todo y para todos, al término del Pumas vs. América del viernes por la noche en Ciudad Universitaria solamente se limitó a decir que “el club está a expensas de lo que diga la autoridad. Yo y el grupo no estamos muy enterados, porque estábamos muy concentrados para el partido”.

Sólo eso se limitó a declarar el entrenador, el líder del América. El caso de la abogada defensora es distinto. Claro que sabía del expediente, de la declaración de Lucely Chalá, porque así se dio a conocer por parte de fuentes internas de la dependencia, a quienes estaban en la Fiscalía cubriendo tan desconcertante momento para el jugador ecuatoriano.

Ella es el tercer abogado que renuncia al caso, lo cual no es normal, por lo que saltan a la mente algunas preguntas: ¿Lo orillan a tener un defensor de oficio?, ¿quién se atreve a defenderlo ante tan delicadas acusaciones?

La realidad para Renato es la soledad, la mano dura de una jueza que tiene fama de ser infalible, como lo es Esperanza Medrano, y un tema que tan mediatizado, con la coyuntura que se vive en México, no le da esperanzas al futbolista. Peor no puede estar Renato Ibarra.

La situación es cada vez más compleja y pasado mañana será un día clave, porque será la siguiente audiencia, en la que él desea llegar a un acuerdo con Lucely y pueda salir del reclusorio. Si no pasa, su siguiente oportunidad sería hasta dentro de dos o tres meses.

@gvlo2008 [email protected]

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