La FIFA ha tomado una determinación basada en quedar bien con la comunidad internacional, demostrar que son limpios y estar en la misma corriente que el bloque occidental. Parece olvidar su función primordial: la de ser un organismo que desde el deporte busque como una de sus prioridades fomentar el deporte, la paz y la salud.
Por eso, excluir a las selecciones rusas de todas sus competencias, incluido el Mundial de Qatar 2022 no estaba en primera instancia en la agenda de la Federación Internacional de Futbol Asociación, pero luego de que el Comité Olímpico Internacional fue la voz cantante de las acciones a seguir tras los ataques de Rusia a Ucrania, pareciera que no tuvo más que tomar dicha decisión. Más por “borregusimo”, por imagen, que realmente por tener una verdadera conciencia de lo que sucede en conflicto.
Porque un día antes, la propia FIFA había decidido todo lo contrario, seguir dejando participar a los rusos, claro en una sede neutral, sin la bandera, el himno, ni su identidad, antes que correrlos de sus competencias. Es decir, el órgano rector del balompié mundial ha navegado en este asunto, como en muchos otros, siguiendo a otros para no afectar sus intereses, es su grandísima doble moral.

Atrás han quedado los días en que Gianni Infantino disfrutaba de salir en la fotografía con Vladimir Putin , presidente de Rusia, a quien no dejaba en paz mientras organizaban el Mundial de 2018, una sede que se obtuvo bajo la sombra de la corrupción pese a que nos han querido vender ésta, como la nueva FIFA, la que está limpia de pecados. Y lo mismo sucedió para el otorgamiento de Qatar 2022. Es decir, Infantino permitió que se realizaran dos Copas del Mundo bajo la gran corrupción contundentemente demostrada por el FBI, claro no se atrevió a quitarles la sede, como meterse en un conflicto con Putin, los jeques árabes, los que son o fueron, sus grandes jefes en la pasada década.
Y en medio de todo esto, los deportistas, que como la gran mayoría de la población rusa no está en favor de la guerra o de invadir otro país, y son los principales afectados no sólo en el futbol sino en otras disciplinas y hasta en cuestión social, ya que al tomarse este tipo de determinaciones pareciera que se genera una etiqueta de que los rusos o todo lo ruso es malo.
Como sociedad no podemos generalizar porque solamente estaremos sembrando odio hacia personas que no tienen nada que ver con las decisiones de un hombre o de un grupo de hombres. Lamentable, también, que el deporte se manche con estas situaciones que esperaríamos que ya no ocurrieran, porque una guerra nunca será la solución para algo.
Futbolistas, tenistas, gimnastas, pilotos, etc., todos ellos sufren las consecuencias de esta invasión y no sólo por ser suspendidos de toda actividad, ojalá entendamos que sufren porque seguro tienen amigos, conocidos, a los que les está tocando vivir otra de las estúpidas guerras de la humanidad.
El deporte debería buscar la paz, no fomentar el odio, porque el ser tan separatistas y discriminarlos, puede provocar cosas peores.
@gvlo2008