El valemadrismo en el futbol mexicano

Gerardo Velázquez de Léon

Si fue inadmisible la confusión desatada durante los minutos finales del partido en el estadio Morelos, lo es todavía más que se cometa un delito, como lo es falsificar

Lo que sucedió en el partido Monarcas vs Cruz Azul del pasado viernes es la evidencia de la mediocridad y el valemadrismo con el que se maneja el futbol mexicano.

Se vivió un pasaje digno de un partido amateur, confundiendo un número, el 21 por el 4, al momento de que el Cruz Azul hizo una sustitución. Obviamente, la Comisión de Arbitraje se lava las manos, echándole la culpa a Cruz Azul de que no había llenado de manera legible el cartón para el cambio.

Curiosamente, apareció la tarjeta de cambio pocos minutos después, con el “Rodríguez” en el apellido, pero encima de éste el apellido Domínguez sobre el primer nombre; es decir, alguien falsificó el documento oficial de la Federación Mexicana de Futbol, alguien, alguien.

Además, la tinta es distinta entre la escritura en el rubro de “ENTRA”: Jiménez, y claramente está remarcado el apellido en el rubro “SALE”. Con tinta más fuerte se lee DOMÍNGUEZ.

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El futbol mexicano necesita transparencia, no ocultar la realidad por defender al gremio arbitral. Si Édgar Ulises Rangel, cuarto árbitro del partido y responsable de las labores administrativas, se equivocó, simplemente que lo reconozcan, no lanzar la responsabilidad a Cruz Azul, que nunca quiso sacar del campo al Cata Domínguez.

Es insensato que Arturo Brizo, en su “Bajo la Lupa Federativa” que publica en redes sociales, no reconozca tal error y hable de que la responsabilidad era por parte de una confusión, por la letra ilegible de un auxiliar de Robert Dante Siboldi.

Si fue inadmisible la confusión desatada durante los minutos finales del partido en el estadio Morelos, lo es todavía más que se cometa un delito, como lo es falsificar, con tal de salvarle el pellejo a una serie de árbitros que —semana a semana— demuestran su ineptitud en todos los rubros.

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Esta semana, el principal tema ya no fueron sus equivocaciones con el VAR, porque claro que las hubo. Si no, pregúntenle al América.

Es verdad que el Necaxa ganó justamente en el Estadio Azteca el sábado por la noche, pero los hombres de la cabinita ni siquiera consideraron que era digna de revisión aquella jugada de los primeros minutos en la que a Federico Viñas se le cometió una clara falta dentro del área. Grave error.

O ni qué decir del penalti marcado en favor del Cruz Azul, cuando es muy claro que el Shaggy Martínez no tuvo la más mínima intención de cometer la falta. Esa sí fue revisada en el VAR y no sirvió para maldita la cosa.

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No, el nuevo escándalo del arbitraje en México tiene que ver con la mala lectura que se hizo con el tarjetón de un cambio. Es increíble, de risa, ridículo, deplorable. Pero lo son aún más las artimañas de las que parecen valerse algunos para no asumir la responsabilidad que les corresponde.

En el momento del partido, la única forma en la que se entendía la salida de Domínguez era por una lesión, ya que el Morelia estaba encima, en busca del empate a tres goles, por lo que resultaba absurdo que se desprendiera de uno de sus defensas centrales con mayor experiencia.

Pero fue más absurda la confusión y la forma en que intentaron deslindarse. @gvlo2008 [email protected].m

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