El futbol está muerto, sin valores

El domingo, en Portugal, se vivió uno de los episodios más dramáticos de la historia del futbol
El futbol está muerto, sin valores
17/02/2020
23:14
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Habrá que detenerse en el dinámico camino del deporte y entender que se ha muerto el futbol, que no parece tener solución mientras lo sigan manejando burócratas llenos de avaricia o simples gerentes que no quieren perder su puesto, ese que tanto les da y nada les quita. Los valores están alejados de este deporte.

El domingo, en Portugal, se vivió uno de los episodios más dramáticos de la historia del futbol; fue en el estadio Dom Afonso Henriques, donde se enfrentaron el Vitoria Guimaraes y el Porto.

El partido estaba empatado a un gol, cuando —al minuto 60— el francés de origen africano Moussa Marega puso el 1 -2 en favor de los visitantes. Fue tal el coraje de los aficionados, quienes no perdonaron que un exjugador de su equipo anotara, que 10 minutos después iniciaron los insultos contra él; primero, groserías; poco después, cánticos racistas.

No lo toleró el jugador y solicitó al entrenador del Porto su cambio. Terrible momento que vivió Marega, porque —además de los insultos— fueron sus propios compañeros quienes intentaban que se mantuviera en el campo. En vez de solidarizarse e irse todos, intentaban que siguiera. Triste, lamentable y —sobre todo— avalando a los imbéciles de la tribuna.

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Seguramente al Vitoria Guimaraes lo castigarán de tres a cinco partidos para jugar a puerta cerrada, pero ¿a los compañeros de Marega quién les sancionará? Es inverosímil que entre futbolistas sigan aguantando esta situación.

La directiva del Porto y hasta la propia FIFA deberían aplicar castigos a quienes fomentan el racismo, aunque en este caso sean sus propios compañeros.

En México, la podredumbre intelectual de un futbolista sigue reinando. El portero de los Tigres, Nahuel Guzmán, se involucra en una jugada sin sentido, al final del partido, contra Eduardo Aguirre, jugador de Santos, quien si bien comete una falta al obstruir el intento de despeje, acto seguido el portero argentino lo agrede de una forma artera, tirándole una patada cobardemente.

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El árbitro Jorge Pérez Durán señala la falta del jugador de Santos, pero no ve la agresión, tampoco el VAR y, cuando llega esta jugada a la Comisión Disciplinaria, los burócratas se ponen de acuerdo y no castigan a Nahuel, porque ya fue una jugada juzgada. Qué peligro, de verdad en qué peligro están cayendo, porque —además— Arturo Brizio —en su informe semanal— ni mención hace de la jugada, por lo menos en su video original.

Ya en la actualización, 24 horas después, sí reconoce el error arbitral. ¿De verdad no es motivo de castigo darle una patada a un compañero de profesión? Seguirán permitiendo la violencia extrema de un futbolista desquiciado, quien cae en actos violentos contra rivales.

Su expediente marca agresiones contra Nico Castillo, Edgar Méndez, Miguel Layún y hasta Pedro Caixinha. La directiva de su club debería castigarlo. Si los funcionarios siguen así, el futbol seguirá muerto, porque los valores no están por encima de los reglamentos.

En un país donde vivimos violencia extrema, el deporte debería ser la muestra, pero el reglamento que aplican está mal hecho.

@gvlo2008

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Gerardo Velázquez de Léon
Con más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, es uno de los periodistas más críticos y directos en el deporte. Auténtico y con la firme convicción de decir la verdad.