El corriente debate sobre Chicharito Hernández

Gerardo Velázquez de Léon

Es justificable su regreso a la Selección Nacional, pero su nocividad es parte de lo que el grupo que está ya en Estados Unidos detesta

Debe ser muy preocupante para Gerardo Martino la cantidad de lesiones que se acumulan antes de una competencia, como ha sido en la Nations League, y como ya empieza a darse para la Copa Oro y Juegos Olímpicos. Pero debe ser aún más preocupante y delicado el entorno que se ha dado con Javier Hernández y la mediática presión de quienes ni idea tienen —o si lo saben, lo callan— de lo que ha pasado con el jugador del Galaxy las últimas veces que vistió la camiseta nacional.

Desplantes y falta de compañerismo, exigencias en privilegios y tratar de poner siempre al grupo frente a los directivos, son algunos de los factores extrafutbolísticos que Hernández tuvo en sus etapas como seleccionado nacional. Que Miguel Herrera, José Manuel de la Torre, Juan Carlos Osorio y algunos interinos —como Víctor Manuel Vucetich, Luis Fernando Tena o Ricardo Ferretti— se lo permitieran, no quiere decir que Martino piense lo mismo.
 

 

Las razones futbolísticas claro que llevan a un cuestionamiento de por qué un jugador que lleva 10 goles en 10 partidos, que vive ese momento, no es convocado. Claro que es justificable su regreso a la Selección Nacional, pero su nocividad es parte de lo que el grupo que está ya en Estados Unidos detesta. Hernández tuvo su época y ya va de salida en su carrera futbolística.

Cerca del retiro, jugando en el Galaxy, puede ser un buen imán para vender camisetas, merchandising del equipo y su imagen puede ser explotada en el sur de California, pero nada tiene que ver con los retos que tendrá Martino desde este verano, por lo que necesita grupos unidos, sin toxicidad. Esa estúpida comparativa de quién es mejor entre Hernández y el recién convocado Rogelio Funes Mori, es un debate estéril, sin sentido.

Hoy, para el Tata Martino el gran suplente de Raúl Alonso Jiménez es el todavía jugador de los Rayados del Monterrey, porque —además de esta opción— se convierte en un revulsivo ofensivo, que tanta falta le hace.

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Por eso, las lesiones de Gerardo Arteaga, Rodolfo Pizarro y la duda de tener a Andrés Guardado y Alan Pulido, no es la extrema preocupación de la Selección Nacional, sino ya dar un carpetazo al tema Hernández, que sus más recalcitrantes defensores comprendan que no es parte del equipo para Qatar 2022, que todo lo goleador que es se va a la basura por lo mal compañero que demostró ser, porque —en un equipo— la unión y el ambiente de cordialidad son básicos para triunfar, para encontrar los objetivos comunes, no los personales, como fue durante toda la estancia de este futbolista.

Es un debate corriente. El entrenador lo tiene decidido y por supuesto que —desde la cúpula federativa— el apoyo a Martino es irrestricto. Por eso, este tipo de mensajes como el del fin de semana, cuando juega el Galaxy y en redes sociales sólo publican lo que hicieron los seleccionados que militan en ese equipo: Dos Santos y Álvarez. ¿Así, o más claro?

@gvlo2008 - [email protected]

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