Recuerdos mundialistas

Gerardo Melín

México está a seis años de realizar, por tercera vez, una Copa del Mundo de futbol —junto a Estados Unidos y Canadá—, caso único en el planeta

México está a seis años de realizar, por tercera vez, una Copa del Mundo de futbol —junto a Estados Unidos y Canadá—, caso único en el planeta. Distinción que la FIFA concede por el gran negocio que representa el balompié en nuestro país.

A partir de la elección de la sede, comenzaron los preparativos, logística, planes y demás para ser —una vez más— grandes anfitriones, con todo y las condiciones políticas, sociales, económicas que en ese momento se vivan.

A lo que voy es que, a finales de este mes de mayo, el 31, vamos a recordar un par de acontecimientos fantásticos: Las inauguraciones de los Mundiales México ‘70 y México ‘86. La de 1970 fue en domingo y la de 1986, en sábado.

Habrá que darle una buena sacudida a la memoria para ubicar nuevamente en dónde estábamos, qué hacíamos, con quién nos encontrábamos. De la del ‘70, sólo por videos y lectura estoy enterado.

Aún faltaba tiempo para que llegara a este mundo. México y la extinta Unión Soviética estuvieron en el partido inicial. Fue el primer Mundial en donde los árbitros utilizaron las tarjetas para amonestar o expulsar, se aceptaron los cambios de futbolistas en el campo y se pudo ver en televisiones a color.

Hubo 107 mil espectadores en el Estadio Azteca. El juego terminó con empate a cero goles. Apareció el regordete “Juanito”, como mascota, y Adidas irrumpió con su balón y patrocinio en las playeras. Domingo soleado en la capital de la República. Música, globos, jóvenes en el desfile de países.

En el ‘86, estaba en mi casa. En la televisión se transmitió el video del “caballero prehispánico” en su recorrido, primero a pie, por sitios como las Pirámides de Teotihuacán, para después lanzar el balón y que emergiera el logotipo del Mundial, “El mundo unido por un balón”, que deslumbraba y le permitía al “caballero prehispánico” sacar su alas y —desde las alturas— admirar las bellezas de nuestro país (hasta se me enchina la piel).

La cultura azteca fue pieza fundamental antes del comienzo del juego entre Bulgaria e Italia, que terminó con empate a un gol. Las banderas de los países en todo lo alto del estadio, las piñatas que colgaban del techo, los miles de papelitos multicolor, la famosa ola en las gradas.

Los invito a compartirme sus anécdotas de estos dos momentos tan importantes para el futbol de nuestro México lindo y querido. Besos y abrazos para todos. 

@elmagazo

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