México va a enfrentar a las selecciones de Portugal y Bélgica en esta Fecha FIFA. Dos combinados plagados de jugadores que compiten cada semana en las mejores Ligas del mundo, es un lujo que se va a dar la Selección Nacional. En el marco de estos dos tremendos partidos, el tema no es si México puede ganarlos, es qué tan lejos está de las potencias del futbol mundial.

Durante décadas, la Selección de este país ha sido un equipo competitivo.

Siempre está en los Mundiales, siempre pelea, pero casi nunca da el salto definitivo.

Mientras selecciones como las de Francia, Inglaterra, Argentina, Portugal, Brasil, Bélgica y Países Bajos producen estrellas constantemente, México parece estar atrapado en el mismo lugar.

Los juegos contra los lusos y los belgas podrían revelar algo incómodo: La verdadera distancia entre México y la élite.

En el futbol moderno, el talento por sí solo ya no es suficiente.

Hoy, las potencias se distinguen por tres factores clave: Intensidad, velocidad y precisión táctica.

En campeonatos como la Premier League de Inglaterra, cada partido se juega a una velocidad impresionante.

Ese ritmo competitivo obliga a los futbolistas a mejorar todos los aspectos de su juego, como la técnica, la toma de decisiones y la inteligencia táctica.

Cuando la Selección Mexicana enfrenta a equipos acostumbrados a otro nivel de energía, sufre y —en ese momento— los grandes protagonistas suelen tomar ventaja.

Los partidos contra Portugal y Bélgica no decidirán el futuro de México, pero sí mostrarán algo muy importante: Si la distancia se ha reducido o todavía queda mucho camino por recorrer.

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