El juego más reciente resultó un “día de campo” para el . Fue un partido en el que los del Bajío arrollaron a nuestros queridos Pumas, para quitarles el invicto, en la Jornada 11. De sólo recordar lo que vi en el estadio León me da escalofrío. Pensar que, hace dos meses y medio, el León le pasó por encima a los universitarios, los asfixió, los humilló. Talavera ya había salvado varias veces al equipo, pero una drástica decisión del árbitro César Arturo Ramos lo sacó del encuentro, debido a doble tarjeta amarilla. El equipo esmeralda se dio un festín el pasado 21 de septiembre; el 2-0 final no reflejó lo que sucedió en la cancha.

Los Pumas debieron aprender de esa noche para tener un par de partidos totalmente opuestos. El León es el equipo que mejor juega, tiene excelentes futbolistas, el 11 inicial es muy fuerte y los suplentes no desentonan cuando son requeridos. Nacho Ambriz cuenta con un plantel muy identificado con sus ideas, le exprime a cada jugador todo su potencial. Se le debe tener respeto al León; un descuido y te hace pedazos.

Hacer menos a nuestros queridos Pumas es un error. Después de la exhibición en el encuentro de vuelta frente al Cruz Azul, son igual de favoritos que el León para levantar el título. El coraje, la gallardía, la pasión, el temple, el nivel de juego que mostraron los hace también unos rivales muy peligrosos. Anímicamente, el equipo está por las nubes.

Todo hace suponer que vuelve a la portería Alfredo Talavera, voz de mando necesaria durante los 180 minutos o más. Los auriazules están de regreso en una final, van por su revancha, tras caer hace cinco años ante Tigres, equipo con el que curiosamente León también perdió el campeonato en 2019.

Ojalá que nos entreguen una gran final. Por cierto, un llamado a las aficiones de ambos clubes para que, por favor, se queden en su casa antes, durante y después de los partidos, para evitar contagios. Ya habrá tiempo de festejar; por ahora, hay que cuidarnos. Besos y abrazos para todos.

@elmagazo

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