México suele llegar a los Mundiales como un equipo incómodo, pero nunca favorito. Cuando enfrenta a selecciones históricas, como Alemania, Brasil y Argentina, la diferencia suele aparecer en los momentos clave. El combinado nacional compite, pero las potencias resuelven.
Desde hace cuatro décadas —a excepción del Mundial Qatar 2022—, la Selección Nacional no supera la fase de octavos de final.
Cada cuatro años, ocurre lo mismo: México se queda a un paso del famoso quinto partido, o ahora el sexto juego, después del incremento de equipos a partir de esta Copa del Mundo.
La maldición se vive desde Estados Unidos 1994, con la eliminación ante Bulgaria, hasta Rusia 2018, cuando nos dejó fuera Brasil.
Existe una pregunta que divide a todo el país: ¿México realmente puede romper la maldición del quinto partido este 2026 o la historia seguirá siendo la misma?
Muchos dicen que es mala suerte, pero la realidad es más dura, pues México —con todo y sus “estrellas”— no ha sido capaz de superar la barrera mental y deportiva.
Este verano, se abre una gran esperanza, pues el Mundial —para la Selección de México— se juega prácticamente en casa y eso será una ventaja enorme si la sabe aprovechar (esto ya lo hemos hablado en anteriores textos).
La maldición del quinto partido no es sólo una estadística, es una obsesión nacional. Ya son muchos años en los que la Selección Mexicana ha estado cerca, pero nunca lo logra.
El destino pone todo en un mismo escenario: Un Mundial en casa, una nueva generación y una oportunidad histórica. ¿Llegó la hora?
@elmagazo

