Puede llegar, en este 2026, una fecha extremadamente desagradable para el Club Universidad Nacional: 15 años sin un título.
Una auténtica vergüenza para un equipo que presume estar entre la realeza del futbol mexicano, pero hoy eso está demasiado alejado de la realidad.
Los Pumas tienen muchos años tropezando con malas decisiones directivas, refuerzos incompetentes, jóvenes canteranos mal preparados, técnicos fanfarrones y/o poco comprometidos. Es una desgracia lo que sucede en esta institución.
En este momento, no queda nada de aquellos gloriosos Pumas que ganaban, gustaban y transmitían algo desde la cancha; los Pumas del talento, la clase, la juventud, el ánimo, la esencia, el derroche de emociones y amor por la playera, la garra. Todo lo anterior está perdido y quién sabe cuándo lo encuentren.
Pumas se metió en la mediocre zona de confort, de la mínima exigencia, de pelear con los equipos chicos, de los pretextos por el supuesto poco presupuesto.
La Cantera es una mentira, un lugar descuidado, un negocio.
¡Basta! Es hora de cambiar las cosas o cumplir deshonrosos 15 años sin levantar un trofeo.
La nueva dirigencia debe romper el círculo, exigir, ordenar las cosas... Reinventar al club.
En el primer semestre de este año, podría darse la “anti celebración”.
Si no ocurre nada extraordinario, el torneo previo a la Copa del Mundo prolongará el ridículo de Universidad.
Es muy probable que suceda, yo hasta lo daría por un hecho, porque —como ya se ha hecho costumbre— Pumas no es uno de los candidatos al título.
Triste, pero Pumas tiene lo que merece.

