La urgencia de los Pumas

Gerardo Melín

Hay que fichar a un guardameta importante, experimentado, capaz, con personalidad, líder, para ser el nuevo titular, que sea Saldívar el que tenga que competir por regresar

Urge un portero en nuestros queridos Pumas, más que un defensa, un mediocampista o un delantero. El último año, por lo menos, ha sido fatal. No tengo nada contra Alfredo Saldívar, pero ya no es confiable en la portería universitaria.

Nadie es infalible, eso es un hecho, pero sucede que sus errores han golpeado muy fuerte el ánimo del club. Estos meses sin futbol, por la cancelación del Clausura 2020, debido a la pandemia de coronavirus, tuvieron que servir a la dirigencia para entender que, sí o sí, se necesita otro guardameta que refresque esa zona del campo.

Contratar a otro portero sólo para meterle presión a Saldívar no sirve de nada, las cosas seguirán igual. Hay que fichar a un guardameta importante, experimentado, capaz, con personalidad, líder, para ser el nuevo titular, que sea Saldívar el que tenga que competir por regresar.

Miren que le haría bien este panorama. El capitalino renovó su contrato hasta 2023; si de verdad se atreven a removerlo, ya será cuestión de Alfredo aceptar un posible nuevo rol en Pumas o buscar otro equipo que le garantice un lugar en el 11 inicial.

Varios nombres han surgido en los últimos días, para cubrir –supuestamente– la portería de los auriazules el próximo torneo. Desde el internacional argentino Franco Armani, por el cual se piden 20 millones de dólares, debido a su cláusula de rescisión, hasta el jugador de las Chivas Raúl Gudiño, el uruguayo Sebastián Sosa –ex de Monarcas–, el argentino Marcos Díaz –de Boca Juniors– y el alemán-peruano Alejandro Duarte –del Zacatepec–.

Lo de Armani es una barbaridad, el club no tiene ese dinero y el propio futbolista ya dijo que está muy a gusto en River Plate. Muchos aficionados estarían de acuerdo con Sosa, pero tal parece que jugará en Argentina –espero recapacite–, así que los otros son los más viables.

Se requiere una decisión drástica para rehabilitar una posición en evidente zona de confort. Me cuesta trabajo entender por qué los suplentes que ha tenido –y ahora tiene– Saldívar no han peleado a fondo por un puesto titular.

Pueden ser varios factores: Por incapacidad, porque aceptaron calentar el banco, porque son muy jóvenes, porque su formación en fuerzas básicas no ha sido óptima, porque no los han dejado, porque no han decidido “tumbar” al de arriba. Por el bien de nuestros queridos Pumas, urge un portero. Besos y abrazos para todos. 

@elmagazo

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