La mano que mece al puma

Gerardo Melín

Así como Torres, seguramente se marcharán Meritao, Battocchio, Oliveira, Álvarez y Saucedo

Tuvo que llegar Miguel Mejía Barón para comenzar la depuración que hacía falta y se negaban a hacer otros dirigentes. Mejía Barón es “la mano que mece al puma” y no se va a detener hasta echar todo aquello que ensucie a la institución, como ocurrió con el panameño Gabriel Torres, quien fue dado de baja por su paupérrimo rendimiento.

Torres llegó con el consentimiento de Chucho Ramírez y Leopoldo Silva; negocio redondo para los implicados, quienes no lo quitaban del aparador porque era su mercancía. Así como Torres, seguramente se marcharán Meritao, Battocchio, Oliveira, Álvarez y Saucedo, a los que Chucho Ramírez y Leopoldo Silva les dieron el “sí” para tener un lugar en la institución.

Qué cosa tan repugnante lo de estos dos personajes que entregaron el equipo a un o unos promotores. Leopoldo Silva y Andrés Lillini no deben confiarse, “la mano que mece al Puma” la tienen muy cerca; cuidado, porque igual y sus horas también están contadas.

El futbol mexicano será por siempre y para siempre esclavo de la Concacaf. Se anuncia una nueva versión de la Leagues Cup a partir de 2023 y se entierra en definitiva la esperanza de volver a la Copa Libertadores. Se cambian miles de dólares, nada despreciables, por un nivel de competencia de clubes distinto y más elevado.

El negocio de la Concacaf es con México, nadie más le va a dar el dinero que necesita. Esta Leagues Cup será simplemente un torneo de pretemporada en el verano para seguir generando dinero, desde la taquilla hasta los derechos de transmisión.
 

Hablan de “elevar aún más la rivalidad especial entre ambas Ligas”. Pregunto: ¿Cuál rivalidad? No existe tal cosa, no vengan con esos cuentos. A fuerza, nada. Claro, esto se mantendrá en los estadios de la Unión Americana, porque dudo mucho que pegue aquí en México. Pasamos de un posible América contra Boca Juniors, a un Querétaro contra FC Dallas.

El dantesco espectáculo de las Chivas. Mal en la cancha y peor fuera de ésta. Chivas trata al Clásico Nacional como un partido cualquiera, al dejar como entrenador “interino” a un administrativo. Víctor Manuel Vucetich debía estar en el juego; si perdía, ahí mismo lo cesabas.

Resulta que será el amigo del dueño el que dirija tan destacado compromiso. ¡Qué cosa!

Estar al frente de uno de los dos equipos más populares e importantes de México requiere muchísimo más que amistad. Qué manera de abaratar el puesto de entrenador del Guadalajara. Ya con esto, sabemos que cualquiera puede ser técnico de Chivas. Una pena.

@elmagazo

 
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