Despreciaron a nuestros queridos Pumas porque no hay dinero para pagar un buen trabajo, el club tiene un plantel muy limitado, ya no resulta atractivo dirigirlos y no hay inversión importante en refuerzos, ni en jóvenes.
Duele que ningún técnico haya querido tomar la responsabilidad de un club grande.
¿Qué le han hecho a nuestro equipo? El “fuego amigo” no se detiene. Los dirigentes han descuidado al equipo, parece que el “golpe en la mesa” está muy lejos de darse. La escasa economía es el pretexto para eludir cuestionamientos. Si la falta de plata impide fichar mejores refuerzos, lo poco que tienes lo inviertes en tus chamacos; tampoco ahí se ve reflejado el trabajo.
La decisión de mantener a Andrés Lillini como entrenador —hasta el final del torneo— es coherente, porque no había nadie más, aunque no significa que sea acertado, pues al argentino lo trajeron para pulir a los de fuerzas básicas. Esa es la tarea de este hombre, no hacerse cargo del primer equipo; tapas un hueco, pero descubres otro.
El comunicado para ratificarlo es fake news, porque ni se prioriza “el trabajo con jóvenes canteranos” y tampoco son “arropados por refuerzos de calidad”. El “objetivo de volver a las bases” –como también se lee en la publicación— se ve muy lejano. Besos y abrazos para todos.






