El Mundial apenas comienza, aunque para la Selección Mexicana el duelo contra Corea del Sur ya tiene sabor a eliminación. Así de cruel es el futbol cuando dejas dudas desde el primer partido. Sí, derrotó (2-0) a Sudáfrica, sumó tres puntos y arrancó con el pie derecho; sin embargo las sensaciones fueron muy distintas a las que reflejó el marcador. El equipo de Javier Aguirre ganó, pero no convenció y las dudas pesan casi tanto como las derrotas.

Viene Corea del Sur, un rival que también ganó en su presentación y llega convencido de que puede dar el golpe en Guadalajara, para avanzar a la siguiente ronda. México tiene la obligación de ganar; un empate sería dejar todo para el último encuentro y abrir la puerta a un escenario de máxima presión.

Lo más preocupante no fue la falta de contundencia, sino la explicación posterior de Aguirre, al reconocer que a varios jugadores “se les sacudieron las patitas un poquito”, por los nervios del debut. ¿En serio?, ¿un equipo que juega en casa, con estadios llenos, con experiencia europea y con una generación que presume carácter, puede justificarse en el miedo?

Guadalajara será una caldera y el ambiente puede empujar al equipo durante los momentos complicados, pero las tribunas no meten goles. La afición puede impulsar, aunque la responsabilidad sigue siendo de 11 futbolistas que tienen el compromiso de demostrar que están hechos para competir al máximo nivel.

Los Mundiales no los ganan los equipos que tienen menos presión, levantan el título los que saben convertirla en combustible. ¿La Selección Mexicana está lista para competir o seguirá viviendo de las excusas? La respuesta llegará en 90 minutos, cuando el balón ruede en Guadalajara y ya no haya espacio para que vuelvan a “temblar las piernas”.

@elmagazo

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