El infierno del Chucky

Gerardo Melín

El delantero mexicano no disfruta del juego, se le ha borrado la sonrisa, está desconectado, ausente, lejano de la pelota

Hirving Lozano sufre en Italia. El viaje a las cercanías del monte Vesubio es un auténtico dolor de muelas para el mexicano. No está en el lugar ideal, tampoco con la gente adecuada.

El Chucky vive momentos muy amargos en Nápoles: su calidad está en duda, su prestigio en entredicho, su orgullo por los suelos. El delantero mexicano no disfruta del juego, se le ha borrado la sonrisa, está desconectado, ausente, lejano de la pelota.

El reciente conflicto con su técnico, Gennaro Gattuso —lo corrió del entrenamiento— debe ser la última llamada de Lozano para abandonar el cálido clima del lugar que Maradona puso en el mapa futbolístico. El entrenador italiano no quiere al Chucky, es evidente, lo relegó a la banca.

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No cuenta con él, en su proyecto no existe el exjugador del Pachuca. Arropar a Lozano es lo menos que se puede hacer en esta crisis que atraviesa en el Calcio.

Si defender al Chucky es “victimizar” al futbolista o ser demasiado “paternal”, no me importa. El apoyo moral en la lejanía reconforta y motiva. De qué se sorprende Gattuso si él es el gran causante del conflicto con el mexicano. Echarlo de la práctica porque no permite “a nadie arruinar un entrenamiento” es únicamente resultado de la mala relación que él ha montado con Lozano.

¿Por qué el enojo del técnico con Lozano?, ¿cuáles son los verdaderos motivos de su animadversión?, ¿qué ha hecho Hirving para estar en la mira del exfutbolista del Milan?, ¿qué esperaba Gattuso del Chucky?, ¿acaso le molesta a Gennaro que sea un mexicano/latino y no un italiano o alguien de la comunidad europea el fichaje más caro en la historia del Nápoli?

Los más de 40 millones de dólares que invirtió el equipo están pésimamente aprovechados.

 

Lozano tiene culpa, seguro, no lo excluimos del problema, pero —bajo el entorno que pasa en el Nápoli— a cualquiera se le viene abajo el ánimo, por muy profesional que seas. Chucky se equivocó en elegir como destino el Calcio.

Sus condiciones –por muy excelsas que sean— no combinan con la dureza del futbol italiano. Hirving necesita salir de las llamas y tiene varias ofertas. Requiere tomar la que más se acomode a sus intenciones de recuperar el mejor nivel. Besos y abrazos para todos.

@elmagazo

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