El horrible adiós de Peralta

Gerardo Melín

Oribe se sentía física y futbolísticamente apto para aportarle a Chivas, pero la historia resultó diametralmente distinta

Ningún futbolista mexicano puede decirle que no a Chivas. Experimentar todo lo que representa este equipo vale la pena. Ser jugador del Guadalajara es alcanzar un estatus altísimo y envidiable. Oribe Peralta se dejó seducir por los colores rojiblancos y llegó a un acuerdo para radicar en la Perla Tapatía. El delantero nunca se imaginó firmar el peor contrato de su vida. Chivas hundió, terminó con la carrera de un querido y admirado Cepillo Peralta.

Oribe se sentía física y futbolísticamente apto para aportarle a Chivas, pero la historia resultó diametralmente distinta. Guadalajara le abrió la puerta al de Torreón hace muchos años, en la era de Óscar Ruggeri como técnico; no pudo debutar y se fue a Monarcas. Digamos que Peralta regresó al Rebaño con una espectacular carga de experiencia, blasones y reconocimientos, de la mano de José Luis Higuera, ahora exdirectivo de las Chivas. No sirvieron de nada, Oribe pasó desapercibido.

“Es un gusto enorme para mí estar hoy aquí ante este gran reto. Chivas fue el primer equipo que me dio la oportunidad de poder demostrarme a mí mismo que podía llegar a Primera División. Chivas marcó mi niñez. Estoy muy emocionado de estar acá. A la afición, decirle que van a ver a un Oribe entregado para estar a la altura de este gran club”, dijo Peralta en su presentación, en junio de 2019. Grandes intenciones, pésimos resultados.
 

El Oribe que ganó dos Ligas con Santos y dos más con América, se extravió en Chivas. No pudo explotar, porque se le había acabado la pólvora, ya no tenía la suficiente fuerza para soportar el peso de la playera, su esfuerzo ya no era suficiente para convencer a los entrenadores. Se limitó a ser un buen compañero de vestuario, guía y hasta mentor de varios jóvenes. Sucede que no lo llevaron para eso, estaba en el equipo para ser una solución en el ataque. Demasiado alejado de la realidad.

Los “buenos” tratos de la dirigencia se desgastaron, no hubo forma de mantener la relación laboral. Peralta no entra en los planes de reinvención de la Chivas. Fue muy triste ver al Cepillo en la banca o en la tribuna durante los partidos. Oribe, por decisión propia, tuvo que haber salido antes del Guadalajara. Es difícil aceptar cuando las cosas no marchan, porque te propones que todo va a mejorar, pero al atleta —cuando el físico ya no le da para altas exigencias,— necesita asesorarse y poner un alto, porque su jerarquía lo amerita.

Que se equivocó Oribe, sí, como todos lo hacemos en algún momento de nuestra vida. Lo escribí en redes sociales, no entiendo por qué tanta furia y maltrato a Oribe cuando le entregó, con sus goles, la conquista más importante de su historia al futbol mexicano. Respeto, admiración, es lo que merece un futbolista como Oribe Peralta.

@elmagazo

 
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