México dejó, en el último gran ensayo a la Copa del Mundo, una inquietante duda en el campo: El ataque. No fueron suficientes los dos años que tuvo el Vasco en su regreso para arreglar la ofensiva de la Selección. Aguirre no encontró fórmulas ni estrategias, mucho menos jugadores, que ayudaran a solucionar el problema, pero —conociendo a Javier— no le preocupa demasiado, porque su equipo tiene el sello de la casa: Defender.
Aguirre no cambió —ni tenía por qué hacerlo— en esta tercera etapa con México, ya que no se lo exigieron, le entregaron a la Selección para que —a su estilo y sus formas— la rescatara.
Es el precio que hoy se paga por no arriesgar con otro entrenador.
Está demostrado que los alcances de Javier son cortos, su diseño de partido no es suficiente para vencer a las selecciones protagonistas de un Mundial.
La Selección tendrá —en este verano— contados momentos de lucidez con la pelota, porque los jugadores están adoctrinados para no salirse del esquema defensivo.
Es lo que hay, y con eso se va a buscar tener “la mejor actuación de una Selección Mexicana en la historia de los Mundiales”.
El camino ya lo trazó el técnico, lo confirmamos en los últimos dos ensayos (frente a Portugal y Bélgica). México domina el estilo de su técnico, que se refuerza con el gastado discurso de los jugadores que ya quieren venir a la Selección y están orgullosos de sus colores, de su patria y se golpean el pecho en donde está el escudo. Esta es la Selección Nacional de la próxima Copa del Mundo.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

