aprovecha la crisis del América para esconder la propia. Mucho mejor para los tapatíos que se hable de su archirrival, porque también hay muchas cosas que cuestionarle. Ni Águilas ni Chivas se salvan de la quema. Los dos equipos más populares y más grandes del futbol mexicano traen la dignidad por el suelo. Cargan problemas en toda su estructura: Mal la dirección técnica, los futbolistas y las directivas. Cada partido es un sufrimiento, porque no se juega bien; hay distracciones absurdas, les cuesta trabajo mantener una ventaja, se meten con los árbitros, los tarjetean, no hay respuestas desde la banca, son temerosos.
El América es el hazmerreír de la Liga. No tiene forma, tampoco fondo. Entre las indecisiones de la directiva por no saber qué hacer con Solari, la supuesta falta de dinero para rescindir el contrato del entrenador, las aparentes molestias de los jugadores con el director técnico y la paupérrima productividad, además del escaso futbol, entre otras cosas, las Águilas van tropezando una y otra vez en el torneo. Desde hace varias semanas, es insostenible la situación del estratega argentino, quien vive bajo ultimátums cada partido. Mientras no lo corran, él no va a dar el paso de renunciar por orgullo, porque está convencido de que puede revertir las cosas, y no se va a ir sin la plata que le corresponde.
Chivas es un mar de dudas, porque puede jugar muy decentes 45 minutos y luego caer estrepitosamente hasta hacer el ridículo. Los jugadores no resisten un ritmo de partido, les cuesta un mundo defender el resultado. Las ideas del entrenador se quedan en la mente cuando se necesita resolver problemas. Mucha labia y discurso del entrenador, poca efectividad. Guadalajara se mueve por lo brillante que salga Alexis Vega o por lo que pueda entregar en su regreso JJ Macías . Así, la apuesta de su director técnico, director deportivo y dueño.
Hoy, América y Chivas resultan un rival a modo para los contrarios. No imponen nada, van —por lo menos— dos escalones debajo de los que mandan en la competencia. En esta versión que tienen los equipos, les juegan al 60% y les ganan.
Es una pena el mal trato de su propia gente a las dos instituciones más icónicas de nuestro futbol.
@elmagazo







