Un inicio de año violento

Francisco Rivas

El presidente López, con motivo del Día de Reyes, quiso darnos un regalo a todos los mexicanos. En su conferencia mañanera el presidente anunció que su gobierno había logrado resultados significativos en materia de seguridad.

El pasado 6 de enero López afirmó -con base en una estimación aún no confirmable- que el homicidio doloso bajó 4.6%; el secuestro 44.8%; el robo de vehículo 39.3% y el robo en general 25.3%.

Si bien es altamente probable que el día 20 de enero -si el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública no retrasa, como es ya una costumbre, la publicación de la estadística oficial- confirmemos las estimaciones del presidente, es importante recordar que la baja de un 4% en la ocurrencia de homicidios dolosos está lejos de ser un buen resultado y un indicador que el país embocó la ruta de paz.

¿Por qué la baja de 4% no es un resultado suficientemente alentador? Porque no hay evidencia que esta sea efecto de la labor de este gobierno, que la supuesta baja sea sostenible y porque el homicidio doloso no es la única manifestación de la violencia que vivimos en el país.

Específicamente, al anunciar los supuestos logros en materia de seguridad, el presidente omite incluir en su análisis que:

            1.         Si bien el homicidio doloso tuvo una disminución en 2021, los dos primeros años de esta administración son los más violentos en la historia de nuestro país.
            2.         Si comparamos los primeros 35 meses de su administración contra los últimos 35 de su antecesor, en este sexenio hay 16% más de víctimas; si este periodo lo comparamos con los primeros 35 meses de las administración de Peña, hubo un aumento superior al 66% y -peor aún-, que si lo comparamos con el mismo periodo de Calderón, en este sexenio han ocurrido 110% más homicidios dolosos.
            3.         No hay evidencia que las bajas en delitos obedezcan a operativos o estrategia. Por lo contrario, sobra evidencia que las bajas en homicidios dolosos relacionados con delincuencia común y la disminución de robos y secuestros son efecto del confinamiento social por la actual pandemia.
            4.         Con respecto a las varias manifestaciones de violencia, en los primeros 35 meses del actual gobierno federal también hemos roto récords en la incidencia de víctimas de feminicidio, de trata de personas, de extorsión, de desaparición de personas -tanto forzada como cometidas por particulares-, así como en los casos de narcomenudeo, violaciones y violencia familiar.

Además, prueba de que las condiciones de seguridad del país están lejos de mejorar, son los hechos violentos que han sucedido en el arranque de este año, particularmente en entidades como Veracruz o Zacatecas.

En tan sólo los primeros 9 días de este 2022 ocurrieron 3 multihomicidios -en los que se reportó un total de 15 víctimas- en Veracruz, mientras que en Zacatecas fueron exhibidas frente a Palacio de Gobierno del estado 10 cuerpos víctimas de homicidio doloso.

Pese a las declaraciones triunfalistas de López, la evidencia confirma que el gobierno federal y los gobiernos locales siguen perdiendo su capacidad de gobernar y se ven rebasados por los grupos delictivos.

Mientras el país se encuentra sumido en la violencia, las autoridades siguen dando excusas -todo es culpa del pasado, nada es responsabilidad de los actuales gobiernos-, carecen de estrategia, siguen erosionando a las instituciones, tolerando corrupción e impunidad y haciendo un uso político de las fuerzas de seguridad y justicia.

El presidente López aseguró estar convencido que en 2022, 23 y 24 veremos cristalizarse su promesa de un México con menos delitos y violencia y, si bien es anhelo de todos que así sea, nada hace pensar que cumplirá su palabra.

Tras años de violencia, es hora que los gobiernos cumplan su labor, que definan una estrategia sustentada en evidencia; destinen los recursos necesarios para que ella se concrete; colaboren entre sí, asuman su responsabilidad y rindan cuentas a la sociedad.

Aún cuando a estas alturas parece inevitable que este sexenio sea el más violento de nuestra historia, las autoridades todavía pueden lograr contener la violencia, salvar vidas y generar las condiciones de Estado de Derecho necesarias para que lo ocurrido en estos días no suceda de nuevo.

Director del Observatorio Nacional Ciudadano
@frarivasCoL

 

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