La estrategia debe estar en lo local

Francisco Rivas

Después de un 2019 que rompió todos los récords de violencia -cerró como el año con la mayor tasa de homicidio doloso, feminicidio, robo a negocio, trata de personas y narcomenudeo desde que estos se registran; el segundo peor año en materia de extorsión; el tercer en violación; el quinto peor en robo con violencia y el octavo peor en materia de secuestro y de robo a transeúnte-, este año inicia con hechos cotidianos de violencia, de homicidios múltiples que, de seguir así, harán que el 2020 lo rebase.

Las fallas son muchas: ausencia de claridad en prioridades y métodos de intervención, debilitamiento institucional que parte de las agencias federales hasta llegar a lo local, recortes presupuestales sin criterio que abonan a que el Estado esté menos preparado, cuente con menos servidores públicos, menos tecnología, menos armas, vehículos e insumos.

Asimismo, la visión centralista de la problemática no identifica la diferencia de cómo y por qué sucede la violencia y limita a tratar los fenómenos estatales, regionales o municipales con la misma receta y con los mismos malos resultados.

La Red Nacional de Observatorios de Seguridad (RNO) del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) nace con el objetivo opuesto, a partir de una mirada específica en lo local, busca explicar la génesis de la incidencia delictiva y violencia por municipios, regiones y entidades, para así proponer posibles soluciones que permitan enfrentar la diversidad de fenómenos delictivos y atender las necesidades de las víctimas.

Este jueves el observatorio del Estado de México, integrante de la RNO, presenta el análisis de lo ocurrido 2019 en la entidad, una entidad compleja, con 125 municipios que van desde lo urbano, lo industrial, hasta lo rural; una entidad que incluye a municipios con los más altos índices de ingresos per cápita del país y al mismo tiempo con municipios de pobreza extrema; una entidad que colinda con ocho estados, donde cinco de ellos viven una severa crisis de violencia.

Dicha complejidad llevó a que el Observatorio Local centrase su análisis en los 18 distritos judiciales de la entidad, que permiten conocer de manera agrupada la ocurrencia de delitos y la presencia del Estado, algunos, como el distrito de Chalco, incluye a 14 municipios, otros, como el distrito de Ecatepec, incluye sólo a tres.

Entre los principales hallazgos destaca que -así como ocurrió a nivel nacional- 2019 cerró como el año con la mayor tasa de homicidio doloso, feminicidio, extorsión, robo a negocio y trata de persona para la entidad.

Pese a ello, el Estado de México ocupó el lugar número 21 en tasas por cada 100 mil habitantes de víctimas homicidio doloso; el lugar 20 tanto en robo a casa habitación como en violación; el 18 en narcomenudeo y el lugar 30 de las 32 entidades en homicidio culposo.

El principal reto que enfrenta la entidad son los delitos patrimoniales, por ello debe concentrar su atención particularmente en combatir el robo con violencia y el robo de vehículo ya que se posiciona como la segunda en incidencia a nivel nacional; en extorsión y robo a transeúnte donde la entidad ocupa el cuarto lugar.

Aun cuando el Estado de México ocupa posiciones por debajo de la media nacional en la mayoría de los delitos es importante analizar cómo se están comportando, es decir, si estos aumentan, disminuyen o permanecen estables.

Ante un análisis histórico podemos observar que la tendencia de la mayoría de los delitos analizados va al alza con excepción del homicidio culposo que ha disminuido de manera consistente en los últimos 23 años.

Debe ser prioridad entender por qué el feminicidio aumentó 5.72%; 69% la extorsión; 12% el robo a casa habitación; 32% el robo a negocio; 14% el robo a transeúnte; 8% tanto el robo con violencia como la violación; 107% la trata de personas y 99% el narcomenudeo, si comparamos las tasas de 2019 contra las de 2018.

Cabe preguntar si las alertas de género están teniendo efecto o si por lo contrario hay una importante debilidad para investigar este tipo penal y darles justicia a las víctimas.

En materia de secuestro la entidad se posiciona como el noveno estado con la mayor tasa. En 2019 se iniciaron 278 carpetas de investigación por este delito, el 26% por parte de la federación y el 74% por parte de la fiscalía estatal.

Con base en los datos reportados por la FGJ del estado, el 67% de las víctimas de secuestro son hombres mayores de edad; el 23% mujeres mayores de edad; el 8% hombres menores de edad y el 2% mujeres menores de edad.

Combatir los delitos requiere de conocer dónde suceden, por ejemplo, si se busca reducir la violencia es importante identificar que los municipios de Toluca, Zumpango, Tultitlán, Nicolás Romero, Chimalhuacán, Tlalnepantla, Naucalpan, Nezahualcóyotl y Ecatepec concentraron el 51% de los homicidios dolosos. En contraste sólo el 18% de los homicidios de la entidad ocurrieron en municipios con menos de 100 mil habitantes.

El Estado de México nos recuerda la dificultad de enfrentar el fenómeno delictivo a partir de una entidad con diferencias poblacionales y territoriales significativas, la ocurrencia de los delitos en esa entidad muestra la necesidad de conocer cómo y dónde ocurren éstos si se quieren combatir oportunamente.

Además, el comportamiento creciente de la extorsión nos señala la importancia de recuperar el sistema penitenciario; el porcentaje de feminicidios respecto a los homicidios de mujeres exige se fortalezca la procuración de justicia; el reto de incidencia de delitos patrimoniales obliga a impulsar las capacidades y la integridad de los cuerpos de seguridad.

Si bien los delitos violentos se encuentran por debajo de la media nacional en el Estado de México, es transcendental no minimizar el tema y enfocar los esfuerzos para garantizar la vida, la integridad física y la seguridad de los mexiquenses.
 

Director general del Observatorio Nacional Ciudadano
@frarivasCoL

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