El más reciente reporte de la OMT sobre las restricciones a la movilidad (marzo 2021) establece que en poco más de la tercera parte de los países permanecen cerradas las fronteras a los viajes, lo que es un dato peor que el observado en el mes previo (34% vs 32%).

Vale la pena mencionar que el movimiento turístico internacional hacia nuestro país tuvo una contracción en enero (-49.3% en llegadas y -59.1% en ingresos), y es de esperar un comportamiento más malo en febrero, luego de una reducción de 62% en el volumen de pasajeros foráneos reportados en tres aeropuertos que, regularmente, concentran 60% del total de turistas que ingresan a México.

Este comportamiento que interrumpió el ritmo de recuperación paulatina en la parte final de 2020 está relacionado con la incertidumbre de la información por los procesos de reingreso de los viajeros norteamericanos, así como a la cancelación de los vuelos procedentes de Canadá a destinos mexicanos.

No hay demasiadas muestras que hablen de una acelerada recuperación del mercado doméstico, aunque es de esperar un repunte en este fin de semana largo, así como en la Semana Santa, ciertamente, sin que se alcancen los niveles acostumbrados.

Es palpable el sentir de la industria turística, en el sentido de que en la medida en la que el proceso de vacunación se generalicen estaremos en condición para la recuperación de la actividad.

Lo anterior, no debe interpretarse como una mágica solución ignorando el brutal golpe que han resentido las empresas, traducido en millonarias pérdidas (Cicotur Anáhuac calcula que la reducción en el consumo turístico en 2020 habría sido de un billón de pesos), así como en el desempleo de miles de personas.

Además de la urgente necesidad de proveer apoyos para empresas turísticas, es clave acelerar los procesos de vacunación en los destinos, poniendo en los primeros (luego del personal de salud y de adultos mayores) al personal de la industria. Aunque es de reconocer el esfuerzo que se hace en la campaña, es evidente que el ritmo es lento y la cobertura reducida, si se compara con lo que pasa en nuestros mercados emisores.

No sería extraño que EU logre la inmunidad de rebaño el verano próximo, lo que significará que este mercado, tenga el apetito –acrecentado, por el largo confinamiento– para retomar patrones normales de viajes; lo que está por verse, es si la toma de decisión de viajes tendrá en cuenta las condiciones de cobertura de vacunación de destinos.

De cumplirse con un comportamiento en estas condiciones, es de esperar que los estadounidenses privilegien viajes internos y en caso de los que realicen al exterior, antepongan aquellos con evidencia de reducción de riesgos de contagio; esto favorecerá los destinos europeos y algunos en el Caribe, como República Dominicana que han entendido que este es un punto crítico y avanzan con la programación de dosis para habitantes de sitios como Punta Cana.

El otro aspecto crucial que podría retrasar el ritmo de recuperación del turismo mexicano es el de la falta de inversión pública en promoción. Esta es una condición real de desventaja competitiva en momentos en los que la demanda es débil y los mercados estarán muy ofrecidos.

Se debe destacar la reducida capacidad de respuesta que hoy se tiene para reaccionar en situaciones de crisis, las que, seguramente se presentarán recurrentemente, como la que puede desatarse luego del anuncio de que un grupo de más de 40 estudiantes argentinos se habrían contagiado de Covid-19 en un viaje al Caribe mexicano.

Director del Centro de Investigación y Competitividad Turística (Cicotur) Anáhuac.
Twitter: @fcomadrid

Google News

TEMAS RELACIONADOS