La conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una buena oportunidad para recordar los retos que sigue habiendo sobre paridad de género. No obstante, puede ser también una oportunidad para revisar los avances alcanzados en la materia.

La participación de las mujeres en el empleo turístico presenta claroscuros en los que, como es fácil de constatar, el sector ha sido un espacio propicio para la inclusión femenina en actividades productivas. El reconocimiento de estos avances debe ponerse en un contexto en el que prevalecen estereotipos y una histórica configuración de roles.

En un reciente estudio del Centro de Investigación Avanzada en Sostenibilidad Turística (STARC, por sus siglas en inglés) de la Universidad Anáhuac Cancún, se hace una amplia revisión del panorama de la paridad de género en el sector.

En primer término, vale la pena tener el contexto de que la actividad turística en el mundo es uno de los sectores productivos con una mayor participación de las mujeres en el empleo. Según la Organización Internacional del Trabajo, 54% de las personas empleadas en la industria turística en el mundo son mujeres; en contraste, la participación de las mujeres en el conjunto de la economía mundial se estima en 39.7%. Dos ejemplos extremos para tener en cuenta son los de Camboya y Egipto: en el primero de estos países, la participación de la mujeres en el empleo del sector turístico alcanza 69% y 62% de las personas que ocupan posiciones gerenciales en su industria turística son mujeres; del otro lado, en el contexto de naciones que mantienen prácticas atávicas en la incorporación de la mujer a una vida productiva, la inclusión de ellas en el empleo turístico egipcio es de sólo 2%.

Por lo que hace a nuestro país, la proporción de las mujeres en el empleo turístico se sitúa por arriba de 58% y es, proporcionalmente, el segundo sector de la economía que ocupa más personas del sexo femenino.

Del lado de los avances, de acuerdo con el mencionado estudio, hay una condición cercana a la paridad de género en las posiciones de trabajo de nivel intermedio; destaca también que la formalidad está muy cerca de la paridad, pues hasta 48% de las mujeres que trabajan en turismo están aseguradas en el IMSS (la proporción de la formalidad en el empleo de las mujeres en toda la economía es menor a 40%). No es un dato menor que son las mujeres la mayor parte de empleadores en el sector de restaurantes y servicios de alojamiento (54.9%), lo que sugiere que existen buenas condiciones de emprendimiento en el turismo para ellas.

Evidentemente, la otra cara de la moneda presenta enormes retos. Una muestra notable de la falta de participación de las mujeres en las posiciones de más alto nivel es que en las empresas de perfil turístico que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores sólo 13.6% de quienes ocupan un asiento en los Consejos de Administración o figuras similares son mujeres, y sólo una de estas corporaciones es encabezada por una mujer.

El techo de cristal persiste y es necesario avanzar en el combate contra la cultura machista que aún prevalece. Sin duda, hay esperanzas en las generaciones nuevas que, según el mismo estudio, tienen una actitud positiva y parecen entender la necesidad de encontrar equilibrio entre la vida laboral y personal. Flexibilidad y entendimiento de las circunstancias en las que se desenvuelven las mujeres son guías valiosas para avanzar en esta causa, así como el desarrollo de una cultura de equidad desde las tempranas etapas de vida.

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