¿Nuevos Pueblos Mágicos? Segunda parte

Francisco Madrid Flores

En la entrega anterior, dábamos cuenta de la publicación por parte de la Secretaría de Turismo de la nueva Estrategia Nacional del Programa Pueblos Mágicos –ENPPMM–, señalando los aciertos –que los tiene– y limitaciones del diagnóstico que allí se realiza, sobre esta importante iniciativa de política pública.

En esta ocasión revisaremos el cuerpo mismo de la estrategia que incluye cuatro objetivos y 16 líneas estratégicas; para pronta referencia se transcriben los cuatro objetivos señalados: 1.
Impulsar un enfoque social y de respeto a los derechos humanos en la actividad turística, para el bienestar de las personas que viven y trabajan en los Pueblos Mágicos; 2. Fomentar el desarrollo justo y equilibrado entre los individuos, comunidades y regiones para democratizar los beneficios del turismo en las comunidades receptoras; 3. Fortalecer la innovación y diversificar las oportunidades de comercialización de la oferta turística de los Pueblos Mágicos, y 4.- Contribuir al turismo sostenible en los Pueblos Mágicos, priorizando la conservación y regeneración del patrimonio.

Más allá de mencionar algunos aspectos que limitarán el maximizar los beneficios de una marca tan poderosa como la de los Pueblos Mágicos, en justicia me parece sobresaliente y es de reconocer que el secretario Miguel Torruco haya decidido mantener el Programa, dadas las condiciones de poca simpatía del gobierno actual hacia las iniciativas del pasado
En nuestra opinión, la redefinición del papel de la Secretaria de Turismo en la materia que nos ocupa, responde más a una situación en la que el gobierno federal no confiera al turismo un papel protagónico y, por ende, le dota de apoyos más bien limitados. Es decir, ante la imposibilidad de seguir apoyando el Programa con recursos programático-presupuestales, se formula una estrategia que se orienta a una mayor exigencia en la supervisión –lo que de ninguna manera está mal, aunque puede resulta insuficiente para los retos que enfrenta el país–, al amparo de la fortaleza del valor de la marca. Dicho de otra manera, la estrategia definida no es producto de una formulación deliberada, pues de haber recursos presupuestales para coinvertir con estados y municipios, seguramente, la formulación estratégica definida sería otra.

Una de las omisiones más importantes en la ENPPMM es la falta de una reflexión sobre la razón de ser del Programa. Sin duda, ello limita la definición estratégica hacia el futuro. Ya sea desde una perspectiva propia del funcionamiento de la marca dentro del espacio turístico de cara a los mercados, como desde una óptica en la que esta iniciativa se constituya como un instrumento para contribuir al desarrollo sostenible de las localidades o, acaso, bajo una lógica de conservación del patrimonio, parece necesario avanzar en clarificar el propósito del Programa lo que traería consigo un mejor sustento para las formulaciones estratégicas a seguir en el futuro. No sobra decir que estas definiciones deberían ser producto de unos insumos apropiados en cuanto al análisis de los avances alcanzados por la ejecución de esta política pública a lo largo de su existencia, así como asegurando la participación y consenso con los actores relevantes que se benefician del Programa.

La estrategia planteada apuesta por un mayor control sobre las barreras de entrada para tener acceso a una declaratoria como Pueblo Mágico (ya sea por primera vez, o manteniendo este reconocimiento en el tiempo), lo que debe aplaudirse, sin duda, y para ello, la Secretaría de Turismo se apoyará en diversos instrumentos en los que tanto los gobiernos estatales, como municipales deberían realizar inversiones importantes. En este sentido, será todo un reto con las condiciones de haciendas públicas disminuidas ver como desde lo local se afrontan estos nuevos retos.

Por último habría que agregar que esta iniciativa puede tener un componente ciudadano fundamental, como, por cierto, ocurre en otros países con programas similares como los de Los Pueblos más bellos de Francia, Italia o España, en los que el liderazgo gubernamental ha quedado relegado a un segundo término. En una dinámica de profundas trasnformaciones, como la que se propone la actual administración federal, queda este asunto de ciudadanización del Programa, como uno de los pendientes que deberá ser asumido en los próximos años.

Director del Centro de Investigación y Competitividad Turística Anáhuac (CICOTUR).
Twitter: @fcomadrid

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