“¿Qué va a decir mi gente cuando me vaya? ¿Qué se quedará de mí en ellos?”, me pregunté ya casi a solas en la oficina mientras terminaba de trabajar en una película de vida que tres hermanos nos pidieron realizar para honrar la vida de su padre, quien se fue de este mundo hace 16 años y que, recientemente, habría cumplido 80.

María, Fernando y Manuel Aparicio Legarreta decidieron organizar una comida con la familia y amigos más cercanos de su papá, cuya repentina muerte, por un paro cardíaco de madrugada, le impidió decirles adiós en forma. La cereza del pastel del evento sería la proyección de su video. Una de las peores tragedias cuando tu papá muere a temprana edad, es que no le haya dado tiempo de conocer a tus hijos, o que su coincidencia en este plano haya sido tan fugaz que sus nietos prácticamente ni se acuerden de él. De ahí que nos encargaran contarles, de una manera breve, pero emotiva, quién fue su abuelo.

No se trataba de una despedida póstuma del Nene, como todos le decían, sino de recordarlo todos reunidos, como a él le gustaba, pues entre los mayores placeres de su vida destacaba el compartir una buena comida y vinos con los suyos.

Eso y, especialmente, el tenis.

Por ello me permito plasmar su historia en esta columna periodística que trata sobre deportes, porque sé de pocas personas que han amado el tenis como él; porque ganó importantes torneos como amateur y un Proam junto al Gato Ordaz, destacada figura profesional del deporte blanco en México; porque supo inculcárselo a sus hijos, a pesar de llevarlos a jugar al club a las seis de la mañana, antes de la escuela; porque se ponía el objetivo de ir con ellos al Abierto de Estados Unidos a ver a Connors y a McEnroe, y eso le daba ánimos para sacar adelante el trabajo y mejorar como persona y profesionista.

La historia de Fernando Aparicio papá, el Nene, y muchas otras que he tenido la fortuna y el privilegio de contar en libros o minipelículas, me dejan claro que el deporte —cuando se vive con pasión— es uno de los capítulos más sobresalientes en la vida de una persona, un apartado que sobrevive en nuestras biografías, a pesar de los años, una memoria que dejamos en los que se quedan y por lo cual seremos recordados, no importa que no hayamos sido campeones mundiales o grandes estrellas, sino simplemente porque quienes nos conocen saben que ahí éramos felices (vean el video en vimeo.com/lanoveleria).

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