El gobierno ha dejado ya clara su postura con Estados Unidos. Está dispuesto a ser lo que sea para salvar el TMEC.

La cancelación, dolorosísima para los ultra izquierdistas del régimen, de envíos de petróleo regalado a Cuba fue la más reciente concesión a Washington, No será la última.

Donald Trump lo dijo con todas sus letras: México hace lo que le dictamos.

Así ha sido.

Van 92 capos expulsados. Uno más, el canadiense Ryan Wedding, a decir del FBI fue aprehendido. A decir de México, se entregó, y como prueba los operadores de la presidenta la expusieron al ridículo al presentar una foto producida por Inteligencia Artificial frente al edificio de la embajada vieja, en desuso, de Estados Unidos.

Antes se había entregado el agua que Estados Unidos demandó y se selló la frontera.

Crece la presencia de militares y fuerzas del orden de EU en México, pese al discurso patriotero y se capturan, “en conjunto”, a capos que tienen a la sociedad como rehén y aterrorizada.

Se le impusieron aranceles a China. Se sustituyó al director de COFEPRIS como demandaba el socio comercial.

Todas o muchas de esas demandas iban contra la ideología pseudo comunista del régimen.

La presidenta está atenazada por información reveladora y por las amenazas permanentes de nuestro poderoso vecino.

Falta, entonces, la entrega de los principales protectores del narco que son jerarcas de Morena.

Si todo sigue en el actual curso, pronto lo veremos. Sucederá por las buenas o por las malas.

Las opciones son claras: o los entregan, o se los llevan. A este paso, harán lo primero.

Eso desatará, sin duda, una guerra intestina dentro de Morena y cimbrará sus estructuras de poder.

Bajo esta tensión, el gobierno navega sin brújula. Reprimió la manifestación de la generación Z. Respondió con enojo a los reclamos legítimos por el descarrilamiento del tren Interoceánico y el involucramiento de los hijos de López Obrador.

Reaccionó visceral a la captura del dictador Maduro.

Hacia adentro, hay signos claros de rebelión incontenida: Marx Arriaga se lanzó contra el titular de la SEP, su jefe, y llamó a una insurrección social contra Mario Delgado. Se cesó al impresentable director del CIDE, José Antonio Romero Tellahece y éste no sólo se negó a irse: retó a la Secretaria de Ciencia a que lo obligara a hacerlo. Antes, un gobernador del pacífico se negó a irse para poco después declarar que él no había ganado la encuesta interna del partido para ser candidato pero que lo había sido por orden de López Obrador. Clarísimo.

A Marina del Pilar le pide la presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción que deje el cargo antes que la FGR o, peor, Estados Unidos, le finque cargos. Ella no se entera.

El PT y el Verde chantajean a Morena. 40% de los oaxaqueños votan por la salida de Salomón Jara del gobierno estatal.

Algo no está bien. No hay control dentro y hay claudicación absoluta afuera.

No se ve claridad de miras para el futuro ni una visión clara de país.

Vendrá lo peor.

El tiempo de las entregas.

@fvazquezrig

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