Ahora que México se posiciona como el quinto país con mayores cirugías estéticas en el mundo, abundan prácticas quirúrgicas no éticas y peligrosas en un mundo donde la apariencia física juega un importante rol en la movilidad social.

Aunque desde siempre el ser humano sigue los cánones de belleza establecidos en la cultura donde se desarrolla, en las últimas décadas la apariencia se asocia cada vez más al éxito profesional y social. Ser parte de los cánones de belleza preestablecidos se vuelve crucial.

En las sociedades de consumo como la nuestra, no todos los principios de la bioética se cumplen en la cirugía plástica estética, una especialidad médica que abarca tanto la cirugía estética como la reconstructiva.

La formación del cirujano plástico implica una formación formal en cirugía en general y posteriormente una en cirugía plástica y reconstructiva, con prácticas en diversos hospitales públicos y privados. Esto conlleva al menos 13 años de preparación.

Sin embargo, existen médicos no certificados en la especialidad y tratamientos que se anuncian con maravillosos resultados sin ninguna evidencia científica, lo que genera resultados no deseados o francamente malos.

En el caso de procedimientos quirúrgicos no éticos, no se informa de los productos utilizados, dosis ni contraindicaciones de su uso ni de sus posibles complicaciones.

También en la práctica no ética de la cirugía plástica existen falsas expectativas al ofrecer tratamientos que aparecen como simples, rápidos, de excelentes resultados y sin complicaciones. Se crea el falso concepto de «cirugía exprés». Incluso, se puede incitar a la cirugía estética al promover concursos con rifas de cirugías o procedimientos por personas ajenas a la medicina, que lo único que buscan es lucrar a través de las expectativas de los pacientes.

¿Cómo asegurar una cirugía estética ética? Realizar cualquier operación con un cirujano plástico. La cirugía plástica es una especialidad médico-quirúrgica que logra llevar al cuerpo a la normalidad anatómica y funcional por medio de intervenciones para reconstruir deformidades, corregir deficiencias funcionales y generar procedimientos estéticos.

La cirugía plástica comprende tanto la cirugía reconstructiva como la cirugía estética. La cirugía reconstructiva se realiza sobre estructuras anormales del cuerpo causadas por defectos congénitos, anomalías del desarrollo, traumatismos, infecciones, tumores o enfermedades, mientras la cirugía estética se realiza para restaurar la forma o dar nueva forma a estructuras del cuerpo para mejorar su aspecto.

Aunque la «apariencia», que para algunos es la clave para escalar dentro de su ámbito profesional, el cirujano plástico debe poner las pautas para no crear «estándares de belleza», sino ser una herramienta para aumentar la seguridad de los individuos a través de la cirugía reconstructiva o reparadora y la cirugía estética o cosmética. Ambas sólo las puede realizar un cirujano plástico.

La cirugía plástica puede ser Reconstructiva/ funcional o estética/cosmética.

En el primer caso se trata de procedimientos que incluyen la microcirugía enfocada a disimular y reconstruir los efectos destructivos de un accidente o trauma, reconstruir un defecto dejado por un accidente, quemadura, malformación congénita o a causa de la extirpación de una lesión maligna. La idea es restaurar una estructura o una función perdida.

Desde la perspectiva estética es cambiar aquellas partes del cuerpo que no son satisfactorias para el paciente. Pretende corregir los cambios ocurridos en el desarrollo de los jóvenes, como orejas aladas, deformidades nasales, crecimiento exagerado de las mamas, o bien los estragos dejados por el paso del tiempo, como flaccidez facial y bolsas palpebrales.

La cirugía plástica, en sí, es una especialidad quirúrgica que enfrenta peligrosos mitos, como las cirugías exprés y los falsos médicos “estéticos”.

Cirujano plástico egresado de la UNAM con especialidad en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea.

Google News

TEMAS RELACIONADOS