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Cuando el dinero entró por la puerta

El número de extranjeros va en aumento en  cuanto a contratación y el de mexicanos disminuye inexorablemente
Cuando el dinero entró por la puerta
22/11/2019
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Con el cuento de un mejor futbol se ha pasado los últimos años de la necesidad al glamour de  la Liga MX y las arcas de los grandes equipos han aumentado, mientras que las de otros apenas alcanzan.

El número de extranjeros va en aumento en  cuanto a contratación y el de mexicanos disminuye inexorablemente. 

Escucho que Marco Fabián está libre y podría regresar a las Chivas, se fue Marquito y en medio de la pena por el deceso de Jorge Vergara, la idea es que le van a abrir chequera a Ricardo Peláez, pero no hay mexicanos de la talla de André-Pierre Gignac y de algunos otros jugadores extranjeros 
que le llenen la pupila a la afición y hagan que las Chivas regresen a la Liguilla y después a jugar el campeonato.

Lo mismo sucede con el Cruz Azul, el América, el Monterrey y no se digan los Pumas o el Necaxa.

La dicha de ver figuras en Pumas como Cabinho, Spencer o Muñante, por citar extranjeros que me vienen a la memoria de primera mano; mexicanos como Hugo, García Aspe, Luis Flores, Manuel Negrete; en el caso del Necaxa y Alex Aguinaga, Ivo Basay,  Ratón Zárate y en otros tiempos de romance futbolero como Tomás Boy, Manuel Manzo o Pimienta Rico, José Luis Trejo y Juan Manuel Álvarez; recorro aquel América de Reynoso, Pata Bendita, Batata, Norberto Outes, Antonio Carlos Santos o el Cruz Azul de Bustos, Horacio, Quintano, Pulido,  ¡Caramba!  Abel Verónico, Héctor Chumpitaz en el Atlas;  qué decir de Davino y Salomone en León; del Willy Gómez, Cárdenas o en años “recientes” Galindo, Coyote, Bautista, Yayo de la Torre, y no sé cuántos más quieran agregar a su lista, que no es mía y la memoria me traiciona. Pensaba en Alfredo Tena, en Farfán, en Aguirre. Qué fue de aquel futbol y qué triste resulta a veces voltear y ver que es efímero lo que a nosotros se nos ha quedado en el alma por años. A  nuestros estrellas los hacen las cifras y no el futbol.

Hemos llegado a compartir costo y precio de un jugador para luego revenderlo en nuestro propio mercado.

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Carlos Vela o Jonathan dos Santos no han pisado nuestra liga; Gio, apenas. Fueron  inalcanzables por su calidad y precio y si vinieran habrán pasado sus mejores días.

Lo escribo así porque en ese afán de vender, en esa necesidad de tener dinero, en ese tasar de piernas cada seis meses, aquella pasión, no solo en México sino a nivel mundial, se ha ido perdiendo la esencia. 

Si revisamos en dónde terminaron carreras como la de Rooney o Ibrahimovich, pero hace años Pelé o Chinaglia o  Beckenbauer, nos vamos a entender mejor. El futbol se convirtió en dinero; dinero que incomparablemente se invierte y se paga al 20 por 1 en Europa y Estados Unidos , “el futbol se fue por la ventana”.  

@fernando_andere
 

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