Cada día camino por la misma calle rumbo al mismo lugar, a diferente hora. Cada día veo la misma mesa con el mismo letrero afuera de ese restaurante: “Toma / Deja”. En esa mesa de plástico la gente deja ropa y toma ropa si es que la necesita, sin costo alguno. Hay días en los que se desbordan las prendas y otros en los que no hay una sola. Se trata de promover actos de generosidad pero también de satisfacción, sinceros, honestos y sin vigilancia.
Pasada la actividad de Selección Nacional Mexicana en la reciente fecha FIFA, queda claro que a veces existen muchas opciones para elegir en la mesa de convocados y a veces la escasez parece muy evidente. Pero no sólo eso, sino también que inexplicablemente la mesa ofrezca ropa impecable, de marca, a la moda, en muy buen estado y que los peatones y hasta los vagabundos observan, revisan y rechazan.
En estos dos partidos contra los representativos de Ghana y Alemania, siete futbolistas convocados no tuvieron actividad, siete prendas atractivas que se quedaron en la mesa durante estos días, y que debieron regresar a su lugar de origen.

Pero en este bazar improvisado e imprevisto que depende del estado de ánimo y de los ojos exclusivos de quienes se interesan, también existen guantes y zapatos, atajadas y gambetas, celebraciones y frustraciones, orgullo y decepción… reclamos y aplausos.
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Y ni modo, a veces el encargado de la mesa (porque alguien tiene que armarla y desarmarla), quien guarda la ropa que por temporada o estilo no es del agrado de la gente, decide sólo exponer, digamos, suéteres azules y no exhibir los rojos, amarillos y verdes que también tiene a su disposición. Porque es su gusto, porque es su capricho, porque es su elección y porque el azul es su preferido. Tiene la facultad, aunque quizá no la popularidad, y esos suéteres azules no se van, no se recogen y ya no son del agrado, pese a su buena calidad y estilo.
Tres de los siete jugadores sin actividad ni siquiera tuvieron la oportunidad de ser rechazados en la mesa de “Toma / Deja” y dos de ellos deben sumar la convocatoria y dos partidos anteriores (equipos de Australia y Uzbekistán). Es decir, azul combina, pero si azul se acaba, entonces rojo, amarillo y verde deberían tener la oportunidad de mostrarse. Porque quizás mañana la gente no solamente deje de llevar azul, sino que podrían también empezar a dejar de nuevo y de regreso esas prendas azules en la mesa.
“Toma y deja” es el consumo y la aceptación del aficionado a la Selección Nacional Mexicana. Es el abucheo hacia jugadores “cancelados” en redes sociales, quienes parecen destinados al rechazo ya sin importar las nuevas páginas exitosas que sean capaces de escribir. Pero también es el fenómeno publicitario que desborda la euforia de aficionados más allá de su calidad en la cancha, por sus características físicas, su peinado o sus tatuajes.
Se toma y se deja, porque al final de cuentas la Selección Nacional Mexicana es un producto y se consume o se ignora con absoluta libertad. “Toma y deja” es la sorpresa diaria de ver la mesa llena de opciones para elegir un día, y al siguiente sentir la necesidad de dejar algo, incluso lo que se lleva puesto. Es generosidad, pero también sinceridad.