“No me hagas sentar en esa silla, alumno de Zeus, mientras Héctor yace insepulto en la tienda. Entrégamelo para que lo contemplen mis ojos, y recibe el cuantioso rescate que te traemos. Ojalá puedas disfrutar de él y volver a tu patria, ya que ahora me has dejado vivir y ver la luz del sol” (Príamo a Aquiles, en la Iliada de Homero, Gredos, Barcelona, p. 399)

Entre las notables características de La Guerra del Peloponeso de Tucídides, destaca el menosprecio por los muy exaltados antecedentes militares de la Hélade; tanto por la conquista de Troya, cuanto por las victorias, dos terrestres y dos navales, sobre los invasores persas que originaron una fuerte identidad griega; no hay mención de Temístocles, héroe de Salamina, que fallece cuando Tucídides cuenta apenas con once años de edad, y cuya gran relevancia no conmueve significativamente al autor sobre la dimensión de ese triunfo militar.

El verdadero combate, la confrontación relevante, es la que se habrá de verificar entre los mismos griegos; entre Atenas y Esparta, durante 27 años, y cuyo final es posterior a la muerte de Tucídides quien, por un arbitrario destierro de Atenas, puede convertirse en el extraordinario narrador de esa imponente guerra, finalmente ganada por Esparta.

En otra entrega, he mencionado la amenaza de Tucídides, en tanto reacción de una potencia establecida frente a la emergencia de otra competitiva y su relación con el conflicto que ya escenifican China y los Estados Unidos de Norteamérica. Vale aclarar, ahora que la Doctrina Monroe se presta a interpretaciones diversas.

Ahora, ante la insignificancia de la oposición política en México, me permito hacer la analogía entre las fáciles victorias morenistas en los ámbitos federal, local, judicial y, por venir, en normatividad electoral, con verdaderos daños en las filas opositoras: La afortunada desaparición del PRD, de tiempo atrás convertido en una nada amena chuchería y vaciado, con prisa y sin pausa, por MORENA; el hecho antes inexplicable de ninguna victoria priista en un solo distrito electoral, también en 2024, y la aplastante derrota, obsequiada por el respetable, a Doña Xóchilt Gálvez.

Como los griegos, vencedores de troyanos y persas, los morenistas no enfrentan, afuera de sus filas, ningún adversario de consideración, sea o no apoyado desde el exterior. El caso del señor Salinas Pliego, el de un delincuente fiscal que percibe en su propio delito cualidades de opositor significativo es, en el mejor de los casos, un chiste de pésimo gusto. Casi por último, el panismo –radicalizado torpemente hacia la imitación de una derecha europea, específicamente española, que aquí no tiene futuro- parece olvidar, como informa la canción venezolana, que quien tiene rabo de paja no se arrima a la candela. Y Acción Nacional lo tiene y muy grande.

Como pasó con atenienses y espartanos, el riesgo para MORENA está en su propio espacio. Después del largo peregrinar por un tipo de historia política correspondiente con la Teoría de las elites, México experimenta un peculiar desclasamiento de próceres cocinados, al comienzo, en vecindades del centro de la CDMX y en familias rurales, numerosas y miserables (en Zacatecas, por ejemplo) para arribar, como ni siquiera lo imaginaron Michaels o Pareto, en una desafortunada suerte de lumpen aristocracia que desfigura la expresión cuasi franciscana de Fernández Noroña para ofrecernos la expresión cínica del nuevo rico, y los gustos correspondientes, muy dado a experimentar los excesos consumistas de la gran burguesía, seguramente con la intención de conocer mejor al enemigo.

Caso alarmante, no por haberse desclasado (ya llevaba tiempo en ello), es el de Pablo Gómez, invariablemente comisionado a cuestiones sobre las que nada sabe: Inteligencia Financiera; Pablo y el sustantivo (menos el adjetivo) no tienen el gusto recíproco. Ahora, el diseño de una reforma política, no solo inoportuna, sino encargada a alguien cuyo amor por la democracia solo podría competir con el que, por la misma dama, sentía el padrecito Stalin. Como en la tradición ortodoxa marciana, en la que la función de los economistas políticos es acabar con... la economía política, el buen Pablo recibió la encomienda de acabar con las diputaciones plurinominales, sin las que él mismo simplemente no existiría.

A los efectos de cuidar o vandalizar a la UNAM, a los relativos a las estrechas relaciones con gobiernos autoritarios latinoamericanos, a la continua recepción de apestoso cascajo de otros partidos políticos, a los efectos, también, de la oportunista alianza con el miserable Partido Verde (?), resultan numerosos, contradictorios y eventualmente enfrentados, los rostros de MORENA y, en algún momento, posiblemente el próximo año, se confrontarán.

Los griegos, como dice mi primo Hugo Hiriart, son los padres tutelares de la cultura occidental. MORENA y su heterogénea composición, digamos que es un poco menos relevante. Toda analogía tiene sus límites y, en este caso, son muy cercanos. Aunque algo es algo.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios