El pasado miércoles se le entregó a la señora Menchu, un reconocimiento por cumplirse treinta años de haber recibido el Premio Nobel de la Paz. Activista guatemalteca, incansable luchadora por los Derechos Humanos.

La ceremonia se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que estuvieron presidiéndola el Rector de la Universidad, y el Director de la Facultad.

En un auditorio en donde prevalecía el entusiasmo y en el que los estudiantes le manifestaron su aprecio y reconocimiento tanto a la galardonada como a las autoridades universitarias, se escucharon conceptuosos discursos.

Como profesor de muchos años en esa Facultad, puedo expresar que dentro de un país en el que se han vivido tiempos difíciles por la pandemia, y en donde tenemos fenómenos graves de inseguridad y expresiones sociales de falta de armonía, es muy grato haber visto en los jóvenes sus manifestaciones de cariño y deseos de estar cerca de los doctores Graue Wiechers y Contreras Bustamante.

En su intervención, el Director de la Facultad, mencionó que durante su administración, con un nuevo plan de estudios, de manera obligatoria se imparte en la licenciatura la materia de Derecho Indígena, única escuela de Derecho en el país en donde existe la obligatoriedad de esa cátedra, con lo que se afirma que la Universidad y nuestra Facultad son instituciones preocupadas y sensibles a la realidad nacional.

El Rector en sus palabras refirió que “frente a la desigualdad, la pobreza, la discriminación racial y la violencia que históricamente han sufrido nuestros pueblos, los gobiernos y las instituciones de educación superior tenemos la enorme e incuestionable responsabilidad de garantizarles el acceso universal a la educación, a la justicia y al desarrollo sustentable y a tener una vida en igualdad”.

Los jóvenes estudiantes oyeron con atención y convencidos cuando el Rector le agradecía a Rigoberta, como le dijo al referirse a ella, por su valentía, y por tener una voz que resuena claro y fuerte.

Es ella una de las 18 mujeres que han recibido el Premio Nobel de la Paz desde 1901 en que se otorgó por primera vez. A la fecha lo han recibido 92 hombres.

Su mensaje fue una exhortación al diálogo y una crítica severa a las guerras, que como dijo son evidencia de la decadencia de la civilización.

Con preocupación manifestó que “los abismos dentro de nosotros mismos y los abusos que dividen a la humanidad no se cierran, se profundizan, se multiplican”; pero tuvo también un mensaje de optimismo y esperanza esa mañana, cuando afirmó que: “es la juventud universitaria en donde se instala la reserva moral por la vida y la paz”

Diez años antes, en 1982, a que ella recibiera el Premio Nobel de la Paz, se le dio a un mexicano nacido en Michoacán, a Alfonso García Robles, egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, y que como Presidente de la Comisión instalada para buscar la Desnuclearización de América Latina dirigió las reuniones celebradas en México a partir de 1964 y que permitieron finalmente la apertura a firma, el 14 de febrero de 1967 del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina, conocido como el Tratado de Tlatelolco. En su carrera diplomática, fue nuestro Embajador en las Naciones Unidas, y Secretario de Relaciones Exteriores.

Es de mencionarse, que en La Paz Baja California Sur, existe un monumento a este ilustre mexicano que se construyó durante la administración de un muy buen gobernador de ese Estado, Carlos Mendoza Davis.

Everardo Moreno Cruz
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM.

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