La salud presidencial

Everardo Moreno Cruz

El reciente ingreso del Presidente de la República al Hospital Central Militar, adonde se dice acudió a una revisión médica de rutina, me lleva a recordar algunos hechos relacionados con la salud de los Presidentes de México.

En principio, de acuerdo con opiniones médicas consultadas, un cateterismo, como al que fue sometido el licenciado López Obrador, no se practica como un procedimiento de “revisión rutinaria” como se dijo. Tiene lugar, cuando por alguna razón clínica se advierte la necesidad de realizarlo ante la posible presencia de un coágulo arterial.

Haciendo memoria, Enrique Peña Nieto tuvo dos intervenciones quirúrgicas, ambas en el Hospital Militar. La primera el 31 de julio de 2013, para extraerle un nódulo tiroideo que resultó benigno, y la segunda, en el mismo hospital, para quitarle la vesícula realizada el 26 de junio de 2015.

Al Presidente Felipe Calderón, en agosto de 2008, se le intervino para atenderse de una fractura en la clavícula, provocada al parecer por haberse caído de una bicicleta.

Vicente Fox, fue operado en marzo del 2003, en el Hospital Militar, por una hernia en la columna vertebral.
A Ernesto Zedillo, el 4 julio de 1997, por una lesión en la rodilla, provocada al estar jugando tenis, se le practicó una llamada microcirugía.

Carlos Salinas de Gortari fue operado de apendicitis el 26 de diciembre de 1993.

De los Presidentes Miguel de la Madrid, José López Portillo y Luis Echeverría, no se tienen noticias de que durante sus períodos de gobierno hubiera habido necesidad de ser internados en algún nosocomio.

El licenciado Díaz Ordaz, fue operado también en el Hospital Militar, por el desprendimiento de retina, en uno de sus ojos, que se rumoreo entonces, que esa lesión se la había causado Irma Serrano, cuando Díaz Ordaz le reclamó que hubiera ido en la madrugada a los Pinos a llevarle serenata.

Adolfo López Mateos, durante su gobierno, no se internó en ningún hospital, no obstante que padecía fuerte dolores de cabeza provocados por un aneurisma. Como expresidente, se le operó en el entonces llamado Hospital Santa Fe, y posteriormente en el Instituto Nacional de Neurología.

Adolfo Ruiz Cortines, en enero de 1953, a cinco semanas de haber tomado posesión como Presidente de la República fue operado de apendicitis por el doctor Gustavo Baz.

Al momento de ser intervenido tenía 62 años, y muchas personas lo consideraban un “viejito”, y que pronto podría morir. Don Adolfo para evitar se proliferaran esos rumores, ordenó se instalara un quirófano en su casa, en la colonia San José Insurgentes, y temiendo un desenlace fatal, le pidió al doctor Baz, que no le aplicara anestesia general sino local.

Después de este repaso sobre la salud de los presidentes de México, podemos concluir que siempre se ha procurado mantener de manera oculta el real estado de salud de esos políticos. Entendemos que puede ser así porque se considera una información de seguridad nacional.

Nuestra Constitución, establece el procedimiento a seguirse en el caso de la falta absoluta del Titular del Ejecutivo. El artículo 84, señala que al presentarse esta, asumirá el cargo el Secretario de Gobernación.
Si la falta ocurre en los dos primeros años del gobierno el Congreso nombrará un Presidente Interino, y se convocará a elecciones para elegir a otro presidente; si se presenta en los últimos cuatro años, entonces el Congreso nombrara a un presidente substituto que terminará el sexenio. Para concluir, deseo el pronto restablecimiento de la salud del Presidente López Obrador.

 

Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM.

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