La Escuela de los Cínicos se fundó en Grecia en el siglo IV antes de Cristo por Antístenes, que fue discípulo de Sócrates. Su nombre lo tomó del gimnasio en donde nació esta corriente, que se llamaba “Cinosargo”. Según esta escuela filosófica, el hombre debería vivir desatendiendo todas sus necesidades materiales y no preocuparle las opiniones ajenas para poder ser libre y feliz.
Con el tiempo esa concepción cambió para emplear este término, con el propósito de definir a las personas que actúan con desvergüenza, que mienten y se comportan con indiferencia ante las reglas morales o legales, como que no les preocupan los sentimientos ajenos.
El presidente López Portillo en alguna ocasión manifestó que debería preocuparnos que pudiera México convertirse en un “país de cínicos”. Todas estas referencias a esa corriente del pensamiento para referirnos a un personaje nacional que ha demostrado, una vez más, que su actuación es de un cinismo indudable.
Me refiero a Andrés Manuel López Obrador, quien recientemente tuvo el cinismo de decir que salía de su voluntario retiro para pedirle a los mexicanos que hicieran un depósito monetario en una cuenta que mencionó, con el propósito de apoyar al pueblo cubano que, como sabemos, está pasando un momento muy difícil en su vida cotidiana.
Su cinismo no solo fue pedir a los mexicanos dinero para apoyar a los cubanos, sino que se atrevió a decir que se busca “exterminar por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba”. Entiendo, por lo que podemos enterarnos, que la única libertad que tienen los cubanos es la de no tener que comer, alabar a la dictadura que los gobierna, porque si no lo hacen aumentarán el número de los presos políticos de la isla.
Citó también una frase del Presidente Cárdenas, que defendió el régimen cubano ante la invasión en Playa Girón para derrocar a Castro; sin embargo debemos tener presente que la postura de nuestro General fue en abril de 1961, recién triunfado el movimiento que derrocó al dictador Fulgencio Batista.
Si él cree y quiere ayudar económicamente a los habitantes de Cuba, considero que sus hijos pueden aportar cantidades muy importantes de los múltiples negocios en los que han participado, y que es de considerarse han recibido importantes utilidades, como que no dudo que su patrimonio personal ha multiplicado muchas veces el billete de doscientos pesos que ostentaba orgulloso en Palacio Nacional.
Su “cínica invitación” fue escuchada en el Poder Legislativo. Los líderes de ambas Cámaras, anunciaron que convocarán a los diputados y senadores para ponerse de acuerdo en la forma en la que atenderán la invitación de López Obrador. Aberrante decisión. Si desean enviar dinero, basta que se lo pidan a alguno de los senadores que con su desempeño suponemos muy brillante como notario local, ha logrado tener una cantidad superior a la que sumando los capitales de muchos notarios de la Ciudad de México, en toda su vida no han logrado reunir.
Afortunadamente en la Suprema Corte no se ha comentado esa exhortación económica. El Ministro Presidente, que ha demostrado talento, ha guardado inteligente silencio.
La presidenta Sheinbaum a propósito de esa declaración manifestó que se encuentra dentro de la ley esa solicitud y que será hacendariamente vigilada. López Obrador quiere lograr lo que otro López, pero diametralmente distinto, temía: que nuestro gran país fuera “un país de cínicos”.

