En 2024, el sistema penitenciario de Nayarit fue el tercer peor calificado por el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de la CNDH, solo detrás de Tabasco y Guerrero. Con una sobrepoblación superior al 141% se ubica, junto con el Edomex, entre los más saturados del país. En ese contexto, el Cereso Venustiano Carranza ha ocupado durante varios años consecutivos uno de los lugares más críticos del país. Con 61 años de existencia, pasó décadas de abandono, lo que generó un deterioro progresivo en su infraestructura y servicios. Diseñado para menos de 700 personas, hoy alberga cerca de 2,800, creando condiciones extremadamente difíciles para quienes viven allí.

No obstante, desde hace un año y medio, bajo el mando del secretario de Seguridad, Manasés Langarica, y de la directora de Prevención y Reinserción Social, Jazmín Borbón, el sistema penitenciario nayarita ha destacado a nivel nacional por su participación y resultados en diversas acciones relacionadas con los cinco ejes de la reinserción social. A ello, se suma la creación de una carrera técnica universitaria para fortalecer al personal penitenciario, y la atención por parte del gobernador, por fin, de una demanda de varios sexenios: la ampliación del penal Venustiano Carranza con un nuevo dormitorio para 450 personas.

Su mayor apuesta, sin embargo, ha sido trabajar a favor de la reinserción a través del arte, la cultura y el deporte, con grupos de danza, canto, teatro, ajedrez, literatura y cine; talleres de meditación, yoga, box y programas de inteligencia emocional como herramientas de reconstrucción personal y convivencia. Así mismo, las bandas de guerra y escoltas que visten cada lunes los honores a la bandera en los tres penales del estado generan un inédito sentido de pertenencia y orgullo colectivo.

“Quiero confesarte que desde muy pequeña he soñado con esto, que alguien me escuche cantar una canción de mi autoría, hacer un disco o hasta dar un concierto, pero no soy capaz y estoy encerrada” … “Te estás juzgando y autosaboteando, eres capaz de lograr todo lo que sueñas. Cambia esos pensamientos y, por las personas que te critiquen y te señalen sin saber tu historia ni lo que hay detrás, ¡ni te preocupes!” … “Cada herida guarda una lección, si quiero respeto lo debo dar, lo que yo siembre me va a regresar… pásenme una libreta para escribir historias verdaderas del día de hoy, porque en la cárcel sí se siente el dolor, aprendes a darle el valor a la comida de casa, al amor verdadero, ese que te abraza”.

Estos son fragmentos de un testimonio escénico presentado por mujeres del Cereso La Esperanza el pasado 27 de enero, quienes representaron a través del teatro, la música y el baile lo que pensaron y sintieron al participar en la convocatoria de Hip Hop por la Paz, y cómo ese proceso generó un cambio profundo en su interior. En dicho concurso, Nayarit obtuvo los dos primeros lugares y menciones honoríficas entre 204 canciones de cárceles de todo el país. Además, alcanzó también el primer lugar nacional en el Primer Concurso Nacional Penitenciario de Boxeo, con 15 estados participantes. En ambos casos, el Cereso Venustiano Carranza fue el ganador indiscutible.

El impacto de este trabajo va más allá de los reconocimientos y de visibilizar el talento que existe al interior de las prisiones y el compromiso de las autoridades; forma parte de una estrategia que asume que la violencia y la exclusión social tienen raíces estructurales. A través del arte, el deporte y la cultura, se ofrecen vías para canalizar la frustración, la rabia y el miedo en procesos de esperanza, autoestima y reconciliación, desarrollando habilidades sociales y emocionales que fortalecen la reinserción y reducen el riesgo de reincidencia.

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