La operación planeada, coordinada y ejecutada por las Fuerzas Armadas en contra del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, alias “el Mencho”, fue una acción operativa de alta complejidad, expresión de un Estado que actúa con inteligencia, coordinación y determinación frente a quienes pretenden colocarse por encima de la ley.
Con profundo respeto reconocemos a quienes con la más alta convicción del servicio público, que es proteger a otros, perdieron la vida en este operativo; también, a las víctimas que lamentablemente fallecieron a causa de los cobardes y brutales ataques del crimen organizado. Su honrosa memoria refuerza nuestra certeza en el legítimo uso de la fuerza que el Estado mexicano esgrime para recuperar la paz.
A sus familias, nuestra solidaridad sincera.
El domingo 22 de febrero, mientras se desarrollaba el operativo, se desató una avalancha digital de información y desinformación desde miles de cuentas que difundieron imágenes y videos generados o alterados con Inteligencia Artificial (IA), a fin de instalar la percepción de ingobernabilidad en nuestro país, al tiempo que denostar los continuos y tenaces esfuerzos del gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum, por combatir el delito a nivel nacional en todas sus expresiones. La desinformación no provino únicamente de cuentas aisladas. También algunos espacios mediáticos, opinadores y narrativas internacionales quisieron instalar la idea de un “país en llamas”. Esta dinámica puede entenderse a la luz de lo que Hannah Arendt advertía y que retoma Máriam Martínez-Bascuñán en El fin del mundo común: “la era de la posverdad puede entenderse, por supuesto, como la era de la desinformación, pero la novedad de lo que nos ocurre tiene más que ver con un ejercicio pervertido del juicio ciudadano y con nuestra incapacidad para discernir lo verdadero de lo falso”.
A lo anterior es necesario que agregar que el funcionamiento de los algoritmos en redes sociales priorizan los contenidos que generan reacciones intensas sin importar su veracidad.
Por tanto hoy más que nunca, la rapidez con la que puede generarse un video manipulado mediante IA nos obliga tanto a autoridades como a sociedad a ejercer una responsabilidad compartida. A las instituciones, el deber de comunicar con transparencia, oportunidad y datos verificables. Y a la sociedad, el desafío de analizar con prudencia aquello que vemos y compartimos.
El gobierno federal ha sido muy cuidadoso en no negar los problemas que enfrenta México ni en minimizar los desafíos pendientes para construir una percepción ciudadana que no corresponda a hechos verificados. Con acciones como el pasado operativo en contra del líder del CJNG, los resultados en materia de seguridad deben traducirse en una percepción tangible de tranquilidad en los hogares, en las calles, en los barrios y colonias, además de las pantallas de los teléfonos. Por que sabemos que la fortaleza democrática de nuestro país descansa en una ciudadanía bien informada.
Frente a la era de la posverdad, la corrupción y la falta de escrúpulos, nuestro compromiso es apostar por información responsable, por el análisis crítico y por la verdad sustentada en hechos.

