México-EU: migración y derechos humanos

Enriqueta Cabrera

En los derechos humanos de los migrantes se ubica el punto más álgido y complejo de la relación bilateral México-Estados Unidos. No ha habido confrontación, pero tampoco acuerdos entre ambos gobiernos para definir políticas bilaterales que permitan avanzar, respetando los derechos humanos de los migrantes con la creación de políticas para el corto, mediano y largo plazos.

En los derechos humanos de los migrantes se ubica el punto más álgido y complejo de la relación bilateral México-Estados Unidos. No ha habido confrontación, pero tampoco acuerdos entre ambos gobiernos para definir políticas bilaterales que permitan avanzar, respetando los derechos humanos de los migrantes con la creación de políticas para el corto, mediano y largo plazos.    
 
Ciertamente los flujos migratorios desde tres países centroamericanos, Guatemala, Honduras y El Salvador y también crecientes desde México, a los que habría que agregar los de Haití y de otros países latinoamericanos, entre los que destacan Brasil, como Nicaragua, Venezuela y Colombia han sido los más grandes de la historia.  
 
Al tamaño de los flujos migratorios hay que agregar las nuevas condiciones en que tienen lugar: si en el pasado los migrantes eran en general hombres jóvenes en busca de empleo y posteriormente se fueron agregando mujeres a la migración, hoy las caravanas migratorias son mayoritariamente de familias enteras, con mujeres y niños de todas las edades. El éxodo es impresionante y dramático  
 
A este complejo panorama habría que agregar la violenta e inhumana política del gobierno de Trump que llegó incluso hasta la separación de niños y menores de edad de sus padres. Hoy se replican algunas de aquellas políticas como es “Quédate en México” y detenciones de familias con menores o separaciones. Las tragedias vividas por los migrantes y que han costado la vida a un gran número, recuérdese tan sólo la tragedia reciente en Chiapas del camión en el viajaban hacinados, cruzando territorio mexicano hacia EU, y en la que murieron 56 migrantes de todas las edades. O la detención hace algunos días de un camión en que iban hacinados 359 migrantes que fueron rescatados, recuerda Tonatiuh Guillén, quien fuera Director del Instituto Nacional de Migración y uno de los analistas que mejor conoce el tema de la desbordante migración. 
 
Los grupos criminales de polleros, como se les conocía, que son en realidad organizaciones criminales dedicadas a medrar con la tragedia de la migración hacia Estados Unidos, que tienen una estructura económica y financiera que les produce una enorme ganancia: Todo ello parece invisible para las autoridades hasta hoy. No así para la Patrulla Fronteriza, a pesar de la capacidad de los traficantes de personas para redefinir rutas.  Esos grupos criminales trafican con la desesperación de los migrantes.  La tragedia no tiene fin, no pocos de quienes cruzan son regresados a sus países con todos los peligros que eso representa: las detenciones se han ampliado, pero también los intentos de volver a cruzar y que son detenidos por segunda o tercera ocasión, lo que sin duda amplía el número de los migrantes detenidos para ser regresados a su país. 
 
En relación con la estructura y operación de los grupos criminales sobre la migración, Marcelo Ebrard ha reconocido que el tráfico de personas es un negocio criminal creciente.   
 
La Guardia Nacional, que persigue migrantes en el Suchiate, bien haría en tener retenes en las carreteras en territorio nacional para comenzar a contener el negocio atroz del traslado de migrantes hacia la frontera con EU. Las estadísticas de detenciones de migrantes deportados crecen, mientras las tragedias no tienen fin.  
 
Las caravanas que cruzan territorio nacional son una enorme tragedia, con distintos rostros, que muestran las violaciones permanentes a los derechos humanos de los migrantes, en las que participa la Guardia Nacional para impedir los cruces en la frontera de México con Guatemala, donde pasan días hacinados sin alimentos suficientes, bajo el frio, el calor o la lluvia, sin alimentos suficientes, ni servicios de salud, caminan largos trechos para encontrar un transporte que les permita cruzar territorio mexicano, son víctimas de los polleros que los extorsionan y les cobran altos precios por llevarlos a territorio de Estados Unidos, donde son detenidos por la Patrulla fronteriza dramática y vergonzosamente apoyada por la Guardia Nacional. Reciben comida y protección de organizaciones sociales y religiosas que difícilmente se dan a basto para atender a cientos.   
 
El peor endurecimiento de la política migratoria de EU tuvo lugar en el gobierno de Donald Trump.  México miró y calló, contribuyó a detener la migración con la Guardia Nacional y maltrató a familias migrantes en la frontera con Guatemala, el Instituto Nacional de Migración también contribuyó a la tragedia fronteriza.   
 
Se pensó que el gobierno de Biden cancelaría las políticas migratorias de Trump, sin duda hubo avances significativos, como el restablecimiento del DACA que permitía los jóvenes llegados a EU en la infancia, estudiar y trabajar, política que había sido anulada por Trump. No sin dificultades Biden comenzó a reunir a las familias separadas, y sin embargo, todavía hay niños o menores que permanecen. Mantuvo el Título 42 que expulsa sumariamente a los migrantes, sin posible defensa alguna, de quienes cruzan la frontera. De acuerdo con el artículo publicado por Branko Marcetic-Jacovin en Other News. 
 
Mientras el gobierno de López Obrador vuelve a aceptar la política de Quédate en México, instaurada por Trump y ahora mantenida por el gobierno de Biden, empeora la situación de quienes buscan asilo en EU, y que las leyes estadounidenses establecían que permanecieran en EU hasta la solución de su petición de asilo, positiva o negativa, pero podían gozar de seguridad mientras tanto.   
 
Ahora, mientras esperan el resultado de su solicitud de refugio son regresados a la frontera de México, en condiciones adversas y de falta de la más mínima seguridad. El artículo mencionado.  Ha habido impugnaciones legales, “el coste humano de esta política ha sido similar al del Título 42. “En agosto, Human Rights First había documentado al menos 6356 casos de secuestros, agresiones sexuales y otros actos de violencia contra las personas enviadas a México en virtud de esa política”   
 
Lamentablemente el Gobierno de México aceptó de nueva cuenta la política de EU que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer en México, (se dice que con algunos ajustes) hasta que se resuelva su caso, a pesar de saber lo que continuará ocurriendo a quienes esperan, lo que tiene repercusiones para la frontera en ambos lados, en Estados Unidos y en México puntos de convivencia  importantes para ciudadanos de los dos países. Es dramático ver cómo crece la acción de la delincuencia organizada contra algunos migrantes indefensos que comienzan a ser usados como mulas por el narcotráfico.  Por el contrario, EU debería de reactivar las visas de trabajo que se han reducidas recientemente.  
 
Los gobiernos de México y Estados Unidos tienen una importante y crucial tarea pendiente: construir una nueva política migratoria, a pesar de las resistencias y de las oposiciones. México no debe seguir aceptando ni ser partícipe de políticas migratorias con graves violaciones a los Derechos Humanos (secuestros, asesinatos, tráfico de personas) e incluso severos daños para ambos países.  No más familias divididas y niños que permanecen en jaulas. Para ambos países la migración es un asunto de política externa, pero también de política interna. La experiencia histórica muestra que hay soluciones y acuerdos posibles que fortalezcan la relación y la seguridad entre ambas naciones. No será fácil, pero es ya hoy una necesidad insoslayable. Basta ya de aplaudir las remesas y no hacer nada, que tenga resultados efectivos, mientras crece la tragedia migratoria.        

 

Periodista y analista de temas internacionales.

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