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Coronavirus, fuerte golpe a Trump, ¿demoledor?

Enriqueta Cabrera

El coronavirus se instaló en el centro de la campaña electoral del presidente-candidato Donald Trump, que no puede cambiar el tema y sacudirse e ignorar el drama de salud que aqueja a los estadounidenses, y su responsabilidad en el mismo. Primero ocultó a la población el peligro que el virus representaba en la salud y la vida de los estadounidenses.  No tomó decisiones inmediatas, no atendió lo que planteaban los científicos. Trató de tapar el sol con un dedo.  Lo afirmó el mismo Trump, hoy presidente-candidato a la reelección. En las entrevistas publicadas por Bob Woodward, afirmó que ocultó el peligro de la pandemia. Sus afirmaciones están publicadas en el libro “Rage”, de Woodward.  ¿Cómo puede un presidente ocultar a la población que ese virus representa un peligro mortal y no tomar acciones inmediatas?  EU, el país más rico, el más desarrollado, la potencia mundial, con destacada investigación científica, ocupa el primer lugar en el mundo por los muertos a causa del virus: algo más de 200 mil hasta ahora. El tema del coronavirus se fortaleció la semana pasada cuando se hizo público.  Las críticas a sus acciones han sido inmensas. 

Después de descarrilado el primer debate, al día siguiente se informó que el presidente y su esposa habían dado positivo en pruebas de coronavirus. El tema volvió a primer plano.  Están hospitalizados algunos de sus más cercanos colaboradores, por laxas medidas de prevención en la Casa Blanca. La pandemia está ahí, es y será tema de campaña que el presidente candidato tratará de evitar con excepción de su dicho de que él es tan fuerte que derrotó al coronavirus. Durante tres días hubo información insuficiente y contradictoria sobre el presidente hospitalizado. Luego de 3 días salió del hospital y regresó a la Casa Blanca, para continuar con la campaña electoral.  El coronavirus echó raíces en la campaña, lo mismo de Trump que de Biden, con una enorme diferencia de cómo se aborda el tema.

El virus golpea a Trump y sus esperanzas de reelección se tambalean, afirma la revista The Economist. La forma en que enfrenta el virus, parece le está restando votantes, incluidos republicanos.  Trump está desesperado por iniciar la campaña, se niega a intervenir en el segundo debate virtual; lo suyo lo suyo no es el desarrollo de políticas públicas ni la solución de problemas. Lo suyo es la división,  es la gente, los gritos, el público, el teatro, los insultos  de quienes lo apoyan y rechazan a las minorías, en resumen: dividir.  Pretendió ganar votos, haciéndose el fuerte que derrotó al coronavirus.  Sin embargo, hay informaciones de que todavía tiene el virus. Biden, por su cuenta, no participaría en un debate si no fuera virtual, como lo fue el de Kamala Harris y Pence. Por cierto que la afroamericana candidata a la vicepresidencia con Biden, tuvo un desempeño brillante, mostró que hay programa de gobierno, análisis de la situación por la que atraviesa el país, que tiene firmeza y que no se dejó avasallar por Pence. Importante debate. Kamala Harris mostró que sabe cómo ganar una elección.  

Trump aprovechó para hacerse el fuerte. Tras tres días en el hospital regresó a la Casa Blanca y dijo haber derrotado al virus. Durante tres días la información fue raquítica, confusa, contradictoria acerca de su gravedad. Biden sigue avanzando en las encuestas por delante de Trump. Con Kamala Harris su opción triunfar se fortalece, mostró en el debate con Pence que sabe cómo ganar una elección. El electorado mira y especula ¿qué tan grave permanece Trump? ¿Puede éste ser el mayor drama de su presidencia?, se interroga. Las bravuconadas tienen poco sentido, Trump afirma que no sólo ha sobrevivido al coronavirus, sino que lo venció. 

Trump inició su campaña como el presidente que busca la reelección con el menor apoyo en la historia electoral de EU. Las críticas a sus acciones son inmensas. Pesan  enormemente los 210 mil muertos por Covid. Cinco días antes de dar positivo, hubo un reunión sin máscaras en la Casa Blanca para celebrar la nominación de Amy Conéy Barret en la Suprema Corte, y dos días antes criticó a Biden por usar mascarilla en el debate. Los contagios en la Casa Blanca son otra sombra sobre el presidente-candidato.  Biden no está dispuesto a debatir con Trump si no se prueba que la medición del virus que lo afectó es ya negativa.  No habrá otro debate en espacio abierto, sólo virtual, por lo que puede no haber ya más debates.  

Una encuesta de CNN le da a Biden 16 puntos de ventaja. Parece que a Trump no le será suficiente con quienes lo han apoyado desde 2016 y que han disminuido, tiene que ganar más electores. Se mueve el electorado, Trump no podrá hacer campaña abierta por peligros de contagios, sus apoyos disminuyen en los estados bisagra y entre quienes lo apoyaron en la elección anterior.  Tres o cuatro cuestiones afectan negativamente a Trump en su total recuperación del coronavirus:  su edad de 74 años, su obesidad,  la amplitud de contagios en la Casa Blanca (en particular de quienes trabajan con él y de republicanos muy cercanos) y la salud de su familia. 

En 2020 se está desarrollando una campaña electoral de características únicas en la historia de Estados Unidos. Dos cuestiones que habría que destacar: Nancy Pelossi, líder de la Cámara de Representantes, propuso que se haga un análisis de la salud mental de Trump y si es capaz de gobernar.  Otra más, es que el Partido Demócrata está sólidamente unido y que Trump muy difícilmente ganará el apoyo de minorías raciales. Dos graves errores ha cometido como presidente-candidato a la reelección: su campaña de que habrá un fraude electoral y los grupos que organiza para intentar desvielar el resultado desfavorable de la elección. Es el único presidente que busca la relección con el grito de “fraude” y que ni una sola vez ha dicho que respetará el resultado de las elecciones en todos los estados y rincones de EU. Responde afirmando que depende de cuál sea el resultado.  

Para concluir, la desesperación de Trump es grande. ¿En la actual circunstancia podría ganar la elección? Habría que agregar las protestas contra el racismo de amplios sectores de la población, afroamericanos, latinos y otras minorías; la nueva visión de los jóvenes.  Del lado de Trump está su electorado gritón y los supremacistas blancos.  Habrá que ver si su campaña insistirá en que habría un fraude en la elección, lo que estaría reiterando el temor de perderla, y posiblemente también la Cámara de Senadores y otras posiciones importantes.
 

Periodista, analista internacional

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