Se han demostrado mutuo repudio. Se rechazan. Se aborrecen. Se obstaculizan una a la otra en cuanta ocasión de les presenta. Lo hacen evidente. En público. Sin rubor. Sin límites.
Si se ofrece una aclaración, niegan los hechos. Como figuras públicas de primera importancia. Acostumbradas a mentir desde su doctrina morenista, deberían ser doctoras en fingimiento. No alcanzan grado ni de primaria.
Habrán roto el techo de cristal. Pero no han alcanzado las virtudes. No contienen. Frenan. Controlan sus impulsos. Sus pasiones han estado encendidas. Desbordadas. Exacerbadas por el efímero poder que ostentan.
A pesar de eso, hoy, Clauda Sheinbaum y Clara Brugada tienen una coincidencia. Se las impone la realidad. La circunstancia. La necesidad de cuidar su imagen. De no exponerse a la airada reacción. La iracundia. rechifla. Repudio. Esperables en un escenario como el estadio Azteca.
Por eso, ni la presidenta de la República. Ni la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, acudirán a la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol, el 11 de junio. Asumiendo que se realizará.
La razón que esgrimen. Y que creen que alguien les cree, es muy parecida. Bondadosas. Caritativas. Comprensivas, han decidido tener representante. Delegado en el acontecimiento que estará viendo todo el Planeta.
A los ojos del mundo, México aparecerá sin un liderazgo. Sin titular del Poder Ejecutivo. Sin la máxima autoridad política de la capital del país. ¡Qué vergüenza!
Pueblo sin gobernantes. Gobernantes sin pueblo. Como huérfanos ambos. Así sea por un instante. Gran diferencia en perspectiva respecto de Estados Unidos y Canadá.
Con su decisión, Sheinbaum y Brugada se despojan. Se quitan la investidura legal. Legítima, que poseen. Renuncian momentáneamente a ella. A representar a la ciudadanía que les entregó el poder en las urnas.
Su presencia en el escenario mundialista mexicano, sería altamente simbólica. Proyectaría una cohesión entre gobernantes y gobernados. Una armonía indispensable. Reflejaría una cierta normalidad en el ejercicio del poder. De mando y obediencia.
Esta relación existe sólo por las circunstancias. En las apariencias, en el autoritarismo que han erigido los tomboleros y acordeoneros, es irreal. Imposible. Impensable.
Lo que Claudia y Clara temen es que, en su persona, más que por ellas mismas, incluso, se exprese la inconformidad. Reprobación. Hartazgo que algunos de los morenistas más conspicuos han provocado en la sociedad.
Los mexicanos que asistirán al partido inaugural de la justa mundialista –y a todos los encuentros– no son cualquiera tipo de personas. No se diga los extranjeros.
Lo primero que los distingue, más allá de sus inclinaciones deportivas, es su poder económico. Quienes tengan un lugar en las tribunas, es porque cuentan con los recursos suficientes y hasta sobrados para pagar el costo.
Otro factor que los definiría, puede ser su grado académico que, aquí, fácilmente podría ubicarse en la educación media-superior, a la que seguramente se encaminan sus hijos.
No pocos de ellos serían directivos y/o dueños de empresas. Tendrían capacidad de decisión en sus respectivos ámbitos. Su comportamiento se apegaría a criterios susceptibles de alcanzarse en círculos reducidos.
Incluso, es seguro que algunos asistentes a los partidos sean empleados del gobierno en altos cargos. Y hasta militantes del partido dominante. Pero con independencia de pensamiento. Creencias. Juicio propio.
Esas personas, en general, están dotadas de uno de los mayores rasgos de la inteligencia. Con base en la información, poseen conciencia. Saben lo que está pasando en el país. Conocen. Identifican muy bien a los artífices de sus desgracias. Y en el anonimato. En la gritería de la multitud, pueden expresar su irritación. Su repulsa. Desahogarse.
En el espacio para para ver el juego no habrá aplaudidores de quienes gobiernan. No podrán hacerse sentir mayoritariamente los beneficiarios de los programas sociales. No habrá incondicionales que osen ir contra las manifestaciones de la masa futbolera enardecida.
Por eso, tampoco, hay encuestas sobre el clima político premundialista. Esa fuente de mentiras. Manipulación, Engaño, jamás se atrevería a medir la popularidad. La aceptación de la presidenta en el estadio saldría pésimamente librada. Sería reprobada.
Muy probablemente eventuales mediciones para tantear el terreno, llevaron a Claudia y a Clara a optar por no hacerse presentes en uno de los eventos populares más esperado por millones de seguidores.
En el estadio, habría reclamos. Desprecio. Desdén. Abucheos. Rechiflas. Mentadas de madre. Desórdenes. Las imágenes que se proyectarían a todo el mundo, desnudarían el poder. A quienes lo representan. Al partido que desgobierna.
Quienes no lo saben, se enterarían de que la popularidad del gobierno de Sheinbaum, más que el de Brugada, es falso. Baratija. Oropel.
En la prefiguración de esa certeza, se halla la verdadera razón de ellas para no poner un pie donde no tendrían ninguna muestra de respaldo. Cobijo. Consideración. Respeto.
Su deshonrosa sincronía para no ir a lo que sería un infierno de miles de gargantas liberando coraje. Rabia; expresándoles su repulsión, es la única. Quizá la más importante, en su relación como gobernantes.
Ni Sheinbaum ni Brugada tienen argumentos en el ejercicio de sus funciones como para contrarrestar. Evitar ese calculable clima de adversidad. Animadversión. Hostilidad que se volcaría sobre ellas en el estadio Azteca. Sería la cosecha de su funesta siembra. Por eso toman distancia. Lo rehúyen.
En cambio, presenciar el partido inicial mundialista en un ambiente construido a su medida. Rodeadas del populacho agradecido por las migajas que le dan con su insostenible asistencialismo, es sumamente cómodo. Seguro. No arriesgan nada.
Presentarse en el Zócalo para ver la ceremonia de apertura y el primer encuentro, les servirá para que sus propagandistas las hagan pasar como gobernantes “cercanas al pueblo”. Una farsa total. Sólo les sirve para encubrir sus falacias. Sus miedos.
“Su” pueblo. Ese al que tienen domesticado. Sometido. Inhibido. Bajo su voluntad. Ese pueblo que las obedece ciegamente. Por interés. Por hambre. No por convicción. Ni por decisión propia. Al que con dádivas han expropiado su voluntad, sólo las aguanta por conveniencia.
Aunque Claudia y Clara salven la cara por su inasistencia a la inauguración del Mundial, eludiendo expresiones contra su mal gobierno, les quedan por resolver los problemas que ese compromiso implica.
El primero. Inmediato, es construir y consolidar una percepción creíble de lo que dicen en sus discursos sobre la inseguridad. Ese problema. De primera magnitud, documentado incluso por fuentes oficiales, no está resuelto.
Nadie garantiza que la violencia y la criminalidad de tantos años desparezca o entre en un impasse durante los días en que el país todo tendrá encima los ojos del mundo. Habrá que rogar porque no se presente ningún incidente que eche a perder la fiesta deportiva. Sería un desastre.
También figuran entre las grandes ocupaciones que deben atender eficazmente la presidenta y la jefa de gobierno, las dificultades que se perfilan en el traslado de los aficionados desde todos los puntos al lugar de los juegos, tanto en la CDMX como en Guadalajara y Monterrey.
Una muestra de desconfianza de que ese pendiente se resuelva, es el llamado que Brugada hizo el lunes para que se suspendan clases y que los empleados trabajen en home office para aliviar el tráfico los días de competencia. El hospedaje parece estar resuelto.
La preocupación de la presidenta y de la jefa de gobierno, hoy por hoy, es cuidar su imagen. Que no vaya a ser lastimada. Con no asistir a la colosal concentración de la ceremonia mundialista de arranque, creen que pueden conseguirlo.
Pero si algo –no deseable–, no sale bien. O resulta escandaloso, su desprestigio, en línea con el torneo, cobrará…una dimensión mundial.
Línea de Fuego
El Chango León se rebajó a desdentado perro traicionero. De rancho. Junto con otras therians morenistas en el Senado, donde estuvo la viuda del malogrado ex alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. La alcaldesa, Grecia Quiroz, les provoca angustia. Temor. Porque todos en Morena saben. Dan por hecho que, como candidata al gobierno de Michoacán, arrasará. Le dará una paliza en las urnas a Raúl Morón, a quien ella misma acusa de haber asesinado a su marido. El señalamiento que ha formulado en su contra, de que está vinculado con el crimen organizado, será su tumba política… En los primeros círculos del poder, se insiste en que Alejandro Armenta Mier será llamado al gabinete presidencial. Se lo ubica en Gobernación. Pero el gobernador de Puebla no escucha el canto de las sirenas. Sigue trabajando intensamente en el saneamiento del Río Atoyac. El avance que lleva esa obra es de 30 kilómetros. Tecnificará 22 mil hectáreas de riego. Fortalecerá la producción agrícola. Promoverá el desarrollo sustentable. Su proyecto hídrico será de los más importantes del mundo. En Semana Santa, además, le dará al turismo un impulso enorme. La ocupación hotelera alcanzará hasta el 96%. Se esperan casi un millón de visitantes. Y una derrama de mil millones de pesos por la oferta de todos los atractivos poblanos combinados con eventos internacionales, lo que ha hecho posible su titular de turismo, Carla López-Malo Villalón... El rechazo al Plan B de la reforma electoral, es una oportunidad. La última, para los partidos de oposición. Si quieren salvar la democracia y ellos, e intentar meterle reversa a la tiranía que han instalado los tomboleros y acordeoneros, deben unirse para evitar que ganen la mayoría en la Cámara Baja, especialmente. Pueden hacerlo. Encontrar quién los cohesione, es su tarea. Los posibles nombres están a la vista. Pueden atraer a uno. A varios. A condición de que olviden por una vez sus nefastas mezquindades…Saúl Monreal se indigna porque la senadora Lily Téllez lo calificó de narco en su cara. Cuando estaba en la tribuna. Pedirle que se lo demuestre sale sobrando. No hay una persona en Zacatecas, que a fuerza quiere gobernar “El Monrealito”, como lo conocen, que no conozca sus desviaciones. Inclinaciones. Tentaciones. Le vienen de familia…

