Es el hombre con más poder en el mundo. El más protegido. Blindado. Parece inalcanzable. Intocable. Inaccesible. Pero sus excesos, que reedita en todos lados cada día, lo volvieron peligroso. Repudiado. Acechado. Y es vulnerable.
“Podría ser eliminado”.
Así se lo advirtió la semana pasada el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijani:
“Vigila tu espalda…”, le sugirió.
A lo largo de la Historia, muchos autócratas han sido aniquilados por sus desmesuras. Es el mismo vicio que el presidente de Estados Unidos ha estado exhibiendo reiteradamente desde el inicio de su segundo mandato.
Lo ha hecho patente indubitable. Inicialmente, en la apropiación de los recursos petroleros de Venezuela después de hacer capturar, trasladar y encarcelar a Nicolás Maduro para ser juzgado en su territorio.
El despojo de los bienes de los ciudadanos suele ser una práctica común para los tiranos. Esa es, justo, la motivación esencial del gobierno de Trump. Pretende consumarlo donde se le ocurra. Dinamarca tiembla por el riesgo de que le arrebate Groenlandia. A Cuba le espera su inminente golpe.
Su rapiñismo en todo el planeta no da trazas de ningún límite. Pero eventualmente, alguien podría ponérselo. En el lugar menos pensado. En el momento más inesperado. Es humano. Es mortal.
Los que ya han sido víctimas de sus incontrolables. Desmedidas ambiciones. Arbitrariedades. Abusos. O los que están siendo amenazados. Amagados, deben estar pensando en una “solución”.
En este caso no hay alternativa. El extremo, sin que sea una garantía, suele ser, como la necesidad, la última y más poderosa arma.
El ius gladii (derecho de la espada). El tiranicidio, es la acción más justa. Justificable. Heróica. Moral. Ética. Política. Jurídica. Humana. Da gloria eterna a quien se atreve a esgrimir ese instrumento de liberación del yugo.
Nicolás Maquiavelo, cuyas máximas sobre el ejercicio del poder siguen vigentes después de 500 años, lo advierte con claridad y contundencia en El Príncipe, su obra cumbre:
"Los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio".
En Venezuela los hechos fueron tan vertiginosos. Calculados. Bien planeados que, sin mayores contratiempos, Estados Unidos completó sus planes de apropiación. Que está en curso. Una posible reacción radical podría tardar o no darse.
Empero, enceguecido. Obnubilado por su desmesurado poder, inopinadamente Trump abrió fuego contra Irán. Pasó por encima de todo y de todos. Enemigo de la razón, dio un paso hacia el Infierno que se está viviendo en esa zona, donde cultura. Costumbres. Religión, tienen otras manifestaciones.
Irán es calificado como un estado extremista por su política exterior. Por el patrocinio que da a las milicias. Estados Unidos lo considera una amenaza a su seguridad por muchas razones. Por su programa nuclear, lo tiene en un status de enemigo mortal.
El extremismo, que comprende prácticas. Acciones terroristas anónimas. Sorpresivas. Cobardes por definición, es una poderosa arma que, públicamente, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha apuntado a la cabeza. Al corazón del presidente norteamericano.
A diferencia de como se conciben las conspiraciones tradicionalmente: en silencio. En absoluto secreto. Casi siempre realizadas por ciudadanos ofendidos a quienes el tirano les quitó sus propiedades o sus mujeres, la que anuncia Alí Larijani es pública. Abierta. Directa.
Como principal funcionario de la seguridad iraní, Larijani está en capacidad de mover. Dirigir los recursos de todo tipo a la misión que, con toda su alma, en lo personal. Como todos sus compatriotas, debe estar deseando.
Su ominoso aviso contra Trump no se ajusta a los requerimientos de la conspiración clásica. Que no se anuncia. Sin ambages, se lo ha dicho. Y es claro que puede intentarlo. Sobran los conciudadanos suyos dispuestos a inmolarse en esa que asumirían como una orden divina.
La opción maquiaveliana que tomó el jefe de la Casa Blanca entre hacerse amar y hacerse odiar, es indudable para todos. Nadie concibe que se vaya a mover de su placentera maldad para mudarse a la incómoda bondad.
De los vientos que ha sembrado por toda la Tierra, seguirá cosechando tempestades. La muerte que con certeza muchos le desean y que no pocos podrían procurarle, estará en permanente acechanza.
El tiranicidio, históricamente, ha sido llevado a cabo unas veces con éxito; otras, ha desembocado en fracaso. Se ha circunscrito a los estados. A territorios cuyos gobernantes abrazaron impúdicamente la rapacidad sin medida. El maltrato inmoderado hacia sus gobernados.
Hoy, Trump tiene enemigos en todo el mundo. Debería hacer el cálculo.
Llegados a lo intolerable. Por haber generado malestar. Inconformidad. Desprecio. Repudio, muchos tiranos han sido asesinados. Pusilánimes, algunos de los que registran los anales, se quitaron la vida. Hitler es uno de los casos más notorios.
Es racional. Lógico. Obligado, que quien se sienta en peligro. Ya de perder sus bienes. Ya de perder su vida, prevea la manera de evitar el desastre. Y se adelante en su propia defensa.
John Locke, en su Ensayo Sobre el Gobierno Civil, es categórico al respecto: “Por la ley fundamental de la Naturaleza, el hombre debe defenderse en todo lo posible (…) se puede destruir a un hombre que nos hace la guerra o que ha manifestado odio contra nosotros, por la misma razón que podemos matar a un lobo o a un león”.
Unas cuantas páginas del libro citado del gran pensador inglés, reputado como ferviente liberal serían, teóricamente, las razones de países y gobernantes amagados por Trump para precaverse de sus posibles ataques:
“(Cuando) esa clase de hombres no se someten a los lazos de la ley común de la razón ni tienen otra regla que la de la fuerza y la violencia, deben ser tratados como fieras; es decir, como criaturas peligrosas y dañinas que acabarán seguramente con nosotros…”
Moralmente, para Locke, el tiranicidio siempre se justifica porque aquél que trata de esclavizar a otro se coloca en estado de guerra contra su víctima. A esta le asistirá el derecho a defenderse en todo momento.
Esa es la situación que Trump ha establecido con base en sus decisiones a nivel global. Cambió el rumbo del Planeta. No sólo con la fuerza y la violencia bélica. Pero con la de las palabras. Con el terror y el miedo que infunde con ellas.
Ante eso, hace 400 años, Locke, glorificado como el padre del liberalismo, estableció:
“…quien me arrebata mi libertad me arrebatará todo, una vez que me tenga en poder suyo (…) obro con legitimidad tratándole como quien se ha colocado frente a mí en estado de guerra; es decir, matándolo, si puedo. Porque todo aquel (…) que se conduce como agresor, se expone con justicia a ese peligro”.
Con Donald Trump inició un vuelco de la Historia, en el que vamos todos. Tiene a la Humanidad con el alma en un hilo. Nadie aprueba sus decisiones de fuerza. Ni lo que pudiera tener en perspectiva con base en esta. Ni lo que anuncia. Ni lo que en cualquier momento se le pueda venir a la cabeza.
De continuar por esa ruta. Creyendo que todo lo puede. Que nada lo detendrá, podría de pronto encontrarse con algo que dejara constancia de… cuan equivocado está.
Línea de Fuego
Extraordinaria. Loable. De justicia. Absolutamente legítima y necesaria, la disposición legal que termina con las pensiones doradas. Millonarias. Han sido un deleznable robo. Un verdadero atraco en despoblado. Un crimen. Que incluso, debería judicializarse. Con ese tipo de acciones, no hay quién pueda negar apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum… La autollamada “ministra del pueblo”, cuyo nombre ya se conoce mejor como Batrherian de defender su incultura. Ignorancia. Irracionalidad. Cerrazón, con acusaciones a la derecha, que de seguro ni siquiera puede ubicar históricamente. Lo indudable es que ante la perspectiva de que presida la Corte, los empresarios, a los que tanto repudia, tiene grandes reservas sobre sus decisiones. Se prevé que, ante eso, la resistencia a invertir de ese sector se agudice, lo cual golpearía duramente la política económica del gobierno. Por eso, según ha trascendido, en la sede presidencial ya se buscan alternativas para evitar que ese estorbo se haga de más poder… La reforma electoral en su segunda versión. O sea el “Plan B”, no tocará a los hampones petistas ni verdes. Ellos y el gobierno se tienen “agarrados”. Se necesitan mutuamente. No se soltarán. Seguirán explotando juntos a la ciudadanía… Las ejecuciones en la Ciudad de México empiezan a ser la marca de la presencia, del establecimiento del crimen organizado en la capital. Hay quienes aseguran que actúa con “licencia” por el pago de “prestaciones” de las autoridades. Sería muy delicado…Es una infamia que los diputados que votaron contra la reforma electoral sean tratados por el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, como traidores a la patria. Simplemente cumplieron con su deber. Representan a la ciudadanía. Son soberanos en sus funciones. No están para obedecer a otro poder. Ojalá todos, que cuestan una fortuna al erario, se condujeran del mismo modo… “Pablo Gómez es basura, inmundicia. desecho”, dicen en círculos de primer nivel, que ya lo ubican en el resumidero de la diplomacia... En este espacio se asentó hace varias semanas que Estados Unidos, estando en modo apropiación, engullirá a Cuba. No falta mucho para eso. El gobierno de Miguel Díaz-Canel vive sus últimos días. Quizá horas… El huachicolero de la política, Andrés López, no halla la manera de estar en el escenario político. Lo hace con anuncios de libros, por mensajería y ahora, con exhortos de apoyo a Cuba por Humanidad con colectas públicas. Lo grave es que Claudia Sheinbaum lo apoye. Al precio de ser opacada ella misma… Los norteamericanos deben estar carcajeándose por la “puntada” de Marcelo Ebrard de que, en las conversaciones sobre el T-MEC, pedirá a EU que se mantenga en ese tratado y elimine los aranceles. ¿Alguna otra cosita, señor secretario?, es la respuesta que seguramente le darán.

