Con unas cuantas palabras. En sólo unos segundos, la presidenta Sheinbaum le quitó careta, ideología y relato a su gobierno y desnudó a su partido.
Sin saber o sabiéndolo, puso los pies sobre la tierra y, tácitamente desde su rampante izquierdismo, exclamó: “¡Viva el capitalismo!”.
No ha sido. No es. No puede de ser de otra manera. Sin el capital, nadie. Ningún gobierno tendría. No ha tenido la posibilidad de responder a las legítimas exigencias de la sociedad de que atienda sus problemas vitales.
Eso ha quedado demostrado sobradamente a lo largo de las últimas tres décadas. Se ha reafirmado en el “periodo neoliberal”, que no se le cae de la boca a la heredera de López Obrador. Igual que a él en su momento. Lo mismo que a todos sus correligionarios.
Esa es su única defensa. Con esa perorata vacía. Insustancial. Desacreditada, “gobiernan”. Se sostienen. Se recrean. Ambicionan quedarse en el poder ad perpetuam.
El capitalismo, encarnado ahora en el extremo del neoliberalismo económico, es el que gobierna en casi todo el planeta. Sin él, es imposible la conducción. La estabilidad. La paz. El orden de las sociedades. La satisfacción de sus necesidades. Sin ese instrumento, no hay alternativa. Nadie la tiene.
Ese modelo de acumulación llegó para quedarse. Finalmente, Sheinbaum le dio carta de naturalización públicamente. Aunque continúe atacándolo. Es la realidad histórica reciente. Un proceso continuum. Con una proyección indefinida. Quizás infinita. No tiene oponente en su horizonte. El que tenía, de mera fantasía, sólo habita ya en discursos de personajes extraviados.
Durante el repudiado “periodo neoliberal” --para el gobierno--, como en ninguna otra época, quedó inutilizada, cancelada la tesis. Esperanza. Certeza de Carlos Marx --sin demeritar su formidable aporte al conocimiento--, de que el capital lleva en sus entrañas en germen de su propia destrucción.
Sobre esa percepción, puso en perspectiva la construcción de un Estado sin clases. Que todo lo podía. Lo podría. Lo haría. Sin la intervención de los detentadores del dinero en el desarrollo de los Estados. No habría lugar para la propiedad privada. Para ninguna otra cosa. Un postulado aceptable devino en totalitarismo.
El teórico alemán concibió nítidamente al socialismo y al capitalismo como esferas. Mundos antitéticos. Contradictorios. Bandos enemigos irreconciliables.
Por tratar de imponerse como hegemonía mundial, sostuvieron guerras. Dividieron al mundo. Sus acciones produjeron catástrofes.
Apoyados en un aparato ideológico y en un discurso que condenaba la injustica. La desigualdad. La expoliación de los trabajadores, los demagogos socialistas, como los populistas conservadores, prometieron la gloria a los pueblos que buscaban gobernar.
Los valores que ofrecían. El supuesto espíritu que movía a unos y a otros. Los objetivos que perseguían, giraban en torno a la democracia. Los derechos. Las libertades. El bienestar. La dignidad humana.
No fueron pocos los seguidores que tuvieron. Sumaron millones. Con los años, los socialistas perdieron en toda la línea. Su crédito se fue al caño por haber fallado ostensible. Objetiva. Irremediablemente. Falta nada para su extinción.
Los otros, los de la derecha, aun con promesas incumplidas. Enormes deudas. Déficits colosales y una aterradora inmoralidad, están ganando. Todos los pronósticos sobre su inminente caída siguen ganando años. Desesperación. Desesperanza.
Para los socialistas, el Estado debía ser la única entidad de poder. Que todo lo decide y lo hace. Los conservadores pugnaban, en cambio, porque ese tiene que ser un ente suprapartes, en que la ciudadanía tenga participación y libertad plenas. Absolutas, en cualquier actividad productiva.
Los discípulos de Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Trotsky, han desaparecido. La fuerza del poder económico los arrastró a la ruina. No pocos oportunistas se han adaptado a las circunstancias. Se han integrado al grupo triunfador.
Éste, véasele por donde se lo vea, es el dinero. La oligarquía. El conservadurismo. La derecha. El capital. Sinónimo de distinción. Exclusión. Deshumanización. Punto.
Hoy, como nunca, el dinero reina como un solo Dios en todo el Globo. No hay nadie que lo rechace. Que no quiera echarse en sus brazos. Ante él todos se rinden. Complacidos. Satisfechos. Felices.
Personas. Sociedades. Naciones, se postran ante ese inconmensurable. Indestructible poder para adorarlo. Recibir sus favores por las capacidades que se le atribuyen y tiene, dado el status de máxima divinidad en el que se lo ha colocado universalmente.
La presidenta Sheinbaum reconoció esa realidad el pasado fin de semana. Durante una gira por Tlaxcala. Ahí, sostuvo que los gobiernos tienen la obligación de atender problemas de educación. Salud. Alimentación. Vivienda de la población.
Sí. Pero sólo hay una forma de hacerlo: con dinero. Venga de donde venga. Es la vida de todo. De todos. Sin él, se establece. Priva su antípoda: la pobreza. De donde puede derivar una conflictividad social en todas sus vertientes. Expresiones. Dimensiones. Riesgos.
“El Estado no lo puede hacer todo; requiere de la iniciativa privada”, apuntó Claudia Sheinbaum.
Tiene razón de sobra. Nadie se lo puede rebatir. Su gobierno necesita de la Iniciativa Privada. Del capital que posee. Único potencial y agente con el que se pueden resolver casi todos los problemas.
Hipócritamente, durante el morenismo, se lo ha estigmatizado. Sólo verbalmente. En los hechos, empresarios-gobierno han vivido en amasiato. Dormido en la misma cama. Comido en el mismo plato. Con el dinero de aquellos, éste ha podido mantener a flore a la economía. La República. El poder.
Incontables tomboleros y acordeoneros, incluso, se han convertido en multimillonarios. Oligarcas. Magnates, después de haber repudiado la esencia de estos. Ahora que la conocen, representada por el lujo. Exceso. Dispendio. Ostentación. Derroche, viven hipócritamente apasionados en/por ella.
Los hijos del huachicolero de la política, Andrés Manuel López Obrador, son el más claro ejemplo de la metamorfosis que han experimentado los socialistas en México. Este para ellos ha muerto. Ahora gritan su rubor alguno: ¡Viva el capitalismo!
Si la entrada pública en escena de este es un imperativo categórico. Legítimo y hasta indispensable para todas las partes, lo menos que debería hacer el gobierno es darle el lugar que debe tener. Que merece.
No tendría de qué avergonzarse. Requiere su apoyo. Lo necesita el país. Es imprescindible para todos. No más engaños. Los burdos disfraces no hacen falta.
Para Claudia Sheinbaum, el capital es una tabla de salvación. Lo sabe. Todos lo sabemos. Debe darle paso franco. Abierto. Fijarle reglas claras. Estables. Confiables. No decir o prometer una cosa y hacer otra. No engañar.
Sin el capital, incluso foráneo, cuya participación en la economía al nivel necesidad de Sheinbaum y del país, los negros nubarrones que ya asoman en el horizonte pueden ser dramáticos.
Incluso trágicos. Para ella. Pero sobre todo para la población.
El punto de partida para evitarlo es que, si el capitalismo lleva en sus entrañas el germen de su propia destrucción, de acuerdo a un soñador que como sea ya está en la Historia, Sheinbaum admita que el capitalismo lleva en sus genes la inexorabilidad de su propia reproducción... y se ajuste a la realidad.
Línea de Fuego
El infatigable Eduardo Robledo Rincón, coordinador del Programa Universitario de Gobierno de la UNAM, ha trabajado denodadamente para posibilitar el 2º. Coloquio Internacional de Primavera 2026. Una verdadera pléyade de pensadores y especialistas, tanto nacionales como extranjeros, abordarán El Arte de Gobernar en Tiempos de Incertidumbre. Durará cuatro días. La inauguración tendrá lugar el lunes 20 de abril a las 10:00 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Continuará en las de Derecho, Economía, Filosofía y Letras, Contaduría y FES Acatlán. Un verdadero manjar… Jorge Romero Herrera da grima con su discurso reclamatorio que formula por todo contra el gobierno de Morena. Pide lo obvio. Igual que la gente. Su única ventaja en relación con esta, es su cargo, los medios y su diarrea mental. Por eso, como si nada… Los norteamericanos dan una excepcional demostración de imaginación, invención y precisión, expresiones de la Razón y la Inteligencia, en su expedición a la Luna, mientras su presidente se sigue exhibiendo como un verdadero simio, arremetiendo contra el Papa León XIV. Creyéndose Dios. Capaz de acabar con los anhelos de toda la Humanidad. Triste. Lamentable contraste… Por más que la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, se empeñe en atajar la ola de violencia que cotidianamente se ve en esa entidad, no podrá hacer mucho. “Esa lucha es de dientes para afuera. El generador de la criminalidad está adentro. Lo tiene cerca”, dicen en el estado. Los desaparecidos por horas, Juan Andrés Vega, alcalde de Taxco y su padre, son casos visibles por quienes son. Pero los que no escandalizan son incontables… A como va el Partido Verde, propiedad de “El Buitre” Gallardo en SLP, más allá de Jorge Emilio González, ¿cuándo declarará a ese estado como su patrimonio e intentará separarlo del resto del territorio nacional, declarándolo “república independiente? Como reza el dicho: “No tiene la culpa el indio, sino Morena, que lo hizo compadre”… El tirano caribeño, Miguel Díaz-Canel, sostenido con la necedad y la ayuda del gobierno mexicano, tiene sus días contados. En cuanto Trump arregle el conflicto con Irán, irá por él. Por eso, el mensaje que le envía recalca su disposición a dialogar abiertamente sobre cualquier tema. El único es que tiene que irse. Y las condiciones no las fijará él, sino Estados Unidos… ¿Sabe alguno de los narcopolíticos mexicanos quién será el primero que correrá su misma suerte?... El precio de la gasolina subió, pese a las maniobras verbales del gobierno para evitarlo. Quizá trate de hacer lo mismo con la tortilla. Y seguro pasará lo mismo. Clarísimas, evidentes, nefastas políticas. Lo hundirán.

