Los reportes más recientes sobre la escasez de medicamentos en Estados Unidos de América (EU) como en Europa, muestran preocupación y alerta por la falta de atención a pacientes, desde medicamentos para refriado, antibióticos, hasta algunos para atender quimioterapias. Las estimaciones presentadas por el senado de EU1 señalan un incremento de 30% de desabasto en los listados de medicamentos, que motiva revisar las “causas raíz” de tal condición.

Investigadores de la universidad de Utah, especializados en dar seguimiento a los medicamentos faltantes entre las farmacias, han demostrado que el primer trimestre de 2023 alcanzó el pico de más de 300 medicamentos con bajo abastecimiento, comparable con 2014, según el informe presentado por el sitio web de Bloomberg hace algunos días. El fenómeno de escasez registró mínimos históricos entre 2017 y 2018. Entre 2020 y 2021, la escasez afectó entre 250 a 280 medicamentos, donde un factor importante fue el impacto por la Covid-19 frente la sobredemanda ocurrido en algunos medicamentos junto a la parálisis de la distribución a nivel mundial.

Tal condición parecía ajustarse a la baja en 2022, aunque en realidad solo ocurrió una nueva escalada para situarse en el pico señalado en los primeros meses del año en curso y tal parece que en realidad aun se viven los estragos de la crisis de logística y distribución globales impulsadas por la pandemia; y que el recuento de los daños apenas comienza.

Gráfica 1. Número de medicamentos que registran escasez en los EEUUA por trimestre


Escasez de medicamentos y el nearshoring
Escasez de medicamentos y el nearshoring



Primeramente, la información sobre el nivel exacto de la falta de medicamentos está restringido a reportes que se genera entre farmacias y que son captadas por los investigadores, sin señalar piezas no surtidas, por lo que el trabajo de recopilación es parcial y no logra un mejor dimensionamiento del problema.

Los proveedores no generan información sobre las condiciones de la cadena de suministro, lo que dificulta aun más anticipar un problema de escasez que pueda tener impactos importantes para el sistema de salud de aquel país.

El mercado americano está concentrado en tres grandes compradores que, según estimaciones, podría ser del 90% del total y que se distribuye entre McKesson Corporation, AmerisourceBergen Corporation y Cardinal Health, que generan servicios de logística y distribución para farmacias como para hospitales con una gran gama de productos.

Debe comprenderse que el mercado farmacéutico americano, que representa prácticamente el 50% del mercado total mundial, es predominantemente privado, por lo que no hay contrapesos del sistema público en cuanto a la adquisición de estos bienes terapéuticos, por lo que pueden impactar en la relación oferta-demanda de diversas maneras:

Poder de compra de los distribuidores: es trascendental porque influye en decisiones de producción y comercialización por parte de los laboratorios, llegando al extremo de no producir o descontinuar productos y con ello afectar a diversos sectores de la población.

Determinación de precios: el poder de compra de los distribuidores determina el precio de los medicamentos y por lo tanto impacta en la rentabilidad que los productores pueden tener, lo cual crea incentivos positivos o negativos para garantizar la oferta de sus bienes. Existen casos particulares, como son aquellos medicamentos inyectables que a pesar de los complejos procesos para su producción se han caracterizado en los últimos años por su baja rentabilidad.

Alta de dependencia importaciones: de farmaquímicos o productos terminados provenientes de India y China, vulneran el mercado americano frente a los severos problemas de logística y distribución que se han vivido desde la pandemia y que definitivamente es un factor que condiciona plenamente la oferta, que a pesar de ofrecer precios más bajos no garantiza el abasto.

Marcada competencia de medicamentos genéricos con una notable diversidad de presentaciones, que, si bien es atractivo para el consumo, es también una fuerte barrera de entrada para nuevos productos en sus diversos segmentos ya que deben entrar a precios competitivos y por lo tanto con márgenes de utilidad limitados que podrían verse condicionados por la influencia de los grandes distribuidores.

En paralelo, en el caso del mercado europeo, con diferencias entre los países de la región, comparte con el mercado de EU un alto grado de dependencia de farmoquímicos o productos terminados importados desde Asia, lo que denota su alta vulnerabilidad para atender sus necesidades locales.

Por supuesto, el papel estratégico de la logística y distribución a nivel global ha impactado de manera preocupante, que ha motivado a la formulación de estrategias para contar con los farmoquímicos como con la producción de manera local. Tarea que ha sido seriamente considerada por la Unión Europea (UE) por conducto de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés)2 de manera que ha recomendado la revisión de cada eslabón de la cadena de valor desde la obtención de la materia prima hasta la colocación de los medicamentos en los mercados con la necesaria identificación de los actores de cada eslabón con el fin de

anticipar y establecer acciones ante la probabilidad de escasez de medicamentos para lograr mitigar el impacto negativo entre los pacientes.

El lector podrá notar aspectos comunes con el mercado mexicano de medicamentos con un agravante correspondiente a la mala gestión del sistema público de salud y de la compra pública con el actual gobierno, lo que amerita de manera extensiva contar con estrategias de anticipación y mitigación ante el desabasto de medicamentos, que parten desde la adecuada planeación y programación de las compras públicas que favorezcan a la adecuada gestión de la cadena de valor de los productores para contar con los medicamentos en tiempo y forma y con los mejores precios.

Las recomendaciones de EMA ameritan ser consideradas por Estados Unidos y México, ya que se trata procurar por mejorar la comunicación y coordinación entre los diversos sectores, así como contar con herramientas tecnológicas para la generación de información que facilite el rastreo de factores de riesgo de escasez de medicamentos, máxime ante el interés de realizar esfuerzos para aprovechar la vecindad con la formulación de estrategia de nearshoring, y evitar problemas como los aquí planteados y se garantice la producción y comercialización de aquellos medicamentos que resulten estratégicos para ambas naciones, que parte desde precisar las fuentes de obtención de los farmoquímicos, a través de desarrollo o inversiones exprofeso, o por acuerdos con proveedores de otros países que garanticen la oferta bajo los controles regulatorios exigibles, hasta la producción local de medicamentos conforme a las alianzas laboratorios establecidos en México como en la Unión Americana siguiendo directrices en común, como es las amplias posibilidades de colaboración con la Farmacopea con el país vecino que apenas está en sus inicios.

Aprovechar el nearshoring es muy atractivo, pero representa retos importantes entre los interesados en participar en ambos lados de la frontera, pues deben compartir información que considere capacidades de producción, costos, operaciones con farmoquímicos y demás insumos y otras actividades que definan una plena colaboración y apertura de oportunidades entre ambos países y con ello detone importantes inversiones. El camino no se ve fácil y dependen de las voluntades y principalmente determinación para dar de manera firme los primeros pasos, con miras de que no hay retorno y se tenga una amplia y ambiciosa visión en donde las autoridades de ambos países deben garantizar coordinación y cooperación. Esperemos ocurra lo antes posible en beneficio de sendas poblaciones.

Citas

1/ CNN. ”New drug shortages in the US increased nearly 30% in 2022, Senate report finds. Marzo 22, 2023. Disponible en:

2/ European Medicines Agency. ”Good practices for industry for the prevention of human medicinal product shortages”. Feb. 28, 2023, Disponible en

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