Tenemos una gran oportunidad

Enrique de la Madrid

Estar en crisis significa estar ante un momento complicado, decisivo, de cambio. Las crisis son útiles si se les aprovecha para hacer los ajustes necesarios y México vive seis crisis: económica, social, de seguridad, sanitaria, política y educativa. 

No es tan fácil que las personas se pongan de acuerdo para hacer grandes cambios en una sociedad, pero cuando la mayoría tiene muy claro que las cosas no están bien y se necesitan ajustes, se da la coyuntura adecuada.

No obstante, para ponernos de acuerdo en los cambios que necesita México no debemos sumar a la polarización, que ya es muy grande en nuestro país.

Debemos empezar por no argumentar aludiendo a algún individuo o grupo social, pues esto vuelve personal la discusión y la reduce a un ejercicio de ataque y defensa, donde no se va a llegar a acuerdos. Por ello es mejor argumentar sobre ideas, conceptos y situaciones, dejando de lado a las personas. Ser suaves con las personas y duros con los argumentos.

Un ejemplo es la urgente necesidad de terminar con el conflicto entre sociedad, gobierno y empresarios, como si fuéramos enemigos. Por el contrario, a todos nos conviene ser aliados, con un gobierno que promueva el crecimiento del sector empresarial, pero que pueda exigir a los empresarios cumplir su parte: ofrecer mejores salarios a los mexicanos y que la medida no sea el salario mínimo, sino más bien el salario máximo que puedan pagar las diferentes empresas sin comprometer su viabilidad.

La oportunidad que generan las crisis se aprovecha con unidad y con empatía. Para poder ponernos de acuerdo, tenemos que ser más solidarios con nuestros connacionales, más empáticos. 

Es fácil sentir empatía con aquellos por quienes sentimos afecto o quienes comparten nuestras ideas, pero lo que realmente necesitamos es esforzarnos por entender y ponernos en los zapatos de aquellos que cuestionan nuestra forma de pensar. Esto es fundamental para comunicarnos de forma civilizada y poder llegar a acuerdos. Necesitamos conciliación, no confrontación.

Además, debemos concentrarnos en el futuro más que en el pasado. No debemos dejar impunes las violaciones a la ley, deben castigarse, pero debemos dedicar más energía a encontrar soluciones que a estarnos atacando. La digitalización es un gran ejemplo de esto.

El mundo ya se ha digitalizado considerablemente, al grado que empresas como Microsoft o Google valen entre 6 y 10 veces más que empresas como Toyota o las petroleras como ExxonMobil. Los empleos mejor pagados están en las empresas del mundo digital y esta tendencia seguirá aumentando hacia los próximos años.

En lugar de estarnos peleando, deberíamos ver cómo aprovechamos el mundo digital para que los jóvenes mexicanos tengan mejores empleos, con internet de calidad para todos los mexicanos y una educación más sólida en capacidades tecnológicas. 

9.5 de cada 10 pesos que se invierten hoy en el mundo para aumentar la producción de electricidad, se destinan a las energías renovables: solar, eólica o geotérmica. Salvo algunas excepciones, el mundo ya casi abandona la inversión en nuevas energías de combustibles fósiles y pronto se verá obligado a cerrar las viejas plantas contaminantes, que por ahora se niegan a hacerlo muchos países.

Si preparamos a nuestros jóvenes para construir y operar energías renovables, vamos a atraer muchos empleos bien pagados de empresas que han mostrado fuerte interés por invertir en México, sobre todo ahora que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China. Por el contrario, si apostamos al pasado, a las energías contaminantes, algunas empresas ya amenazaron con irse de México, como es el caso de General Motors. 

Si nos concentramos en el futuro, podremos ponernos de acuerdo con mayor facilidad que sólo hablando del pasado. También obtendremos resultados superiores, aún mejor si aprendemos a comunicarnos de forma más efectiva.

En la vida, lo afectivo y lo emotivo es lo efectivo. La comunidad científica mexicana debe aprender a comunicar las verdades y los hechos de forma que generen entusiasmo y que logren interesar a las audiencias. 

Así como hay empresas que muestran el mismo anuncio, pero de forma diferente a distintos segmentos, adecuando su mensaje a las diferentes características para aumentar la probabilidad de que les interese y lo entiendan mejor, así también deberíamos hacer más personalizada la experiencia de la comunicación de la verdad y el conocimiento. 

Al final del día lo importante del poder, es poder hacer cosas: poder transformar un país, poder combatir la pobreza, poder combatir la desigualdad. Lo más terrible del poder es no poder, como no poder evitar que la gente se muera. El otro tipo de poder, el poder atacarnos, ese ni vale la pena y ni es realmente poder.

Hoy no se trata de ver si la gente es de izquierda o de derecha, liberales o conservadores. Esas fronteras ya se desdibujaron por completo. La verdadera lucha está entre los que construyen y los que se dedican a destruir y a enfrentar a la gente.

Las personas que construyen son las únicas que nos pueden ayudar a aprovechar estas múltiples crisis por las que atraviesa nuestro país, para que así, entre todos, creemos por fin el México en el que creemos y que tanto anhelamos: un país desarrollado en esta generación que traiga paz, más progreso y mucha más prosperidad para todos y en especial para aquellos que se nos han quedado atrás.
 

Director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey

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