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Para ser sustentables energéticamente hay que superar dos grandes retos

19/10/2019
04:32
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México tiene un gran potencial para producir energía mediante fuentes limpias. No sólo contamos con recursos fósiles en el subsuelo, sino que también tenemos una geografía privilegiada para recibir radiación solar y aprovechar corrientes de viento; y contamos con gran potencial hídrico y volcánico que puede aprovecharse para producir electricidad y calefacción.

México está a la latitud del desierto del Sahara y gran parte de nuestro territorio es árido o semiárido, por lo que recibimos mucha radiación solar, especialmente en el noroeste del país, mientras que contamos con grandes extensiones de terreno libres para colocar granjas solares o eólicas. 

Anteriormente se pensaba que sólo Oaxaca tenía potencial eólico en México, no obstante, la tecnología ha avanzado y ahora más estados producen este tipo de electricidad. En décadas anteriores sólo zonas de mucho viento eran productivas, pero actualmente las turbinas son más grandes y las zonas de viento medio también son productivas, además de que las turbinas ahora generan cuatro veces más electricidad que las versiones más antiguas. 

Gracias a ello, la planta eólica más grande de Latinoamérica se encuentra en Ciudad Reynosa, Tamaulipas, al tiempo en que Baja California ahora exporta este tipo de electricidad a los Estados Unidos.

Sin embargo, México tiene dos grandes retos para hacer una exitosa transición de los combustibles fósiles a las energías renovables. Primero, los sitios donde producimos la energía mediante fuentes renovables son distintos y lejanos a los lugares donde las consumimos.

Más de la mitad de la población se encuentra en el centro del país, al igual que gran parte de la actividad industrial y comercial, mientras que la mayoría de la energía que se produce por fuentes renovables está en otras partes del país. La energía solar se produce principalmente en el noroeste y la eólica en el norte y sureste de México.  

Necesitamos construir infraestructura de transmisión que traslade eficientemente la electricidad, aprovechando la oferta natural y satisfaciendo la demanda. Hay interés por parte de inversionistas en construir las líneas de transmisión, porque serían rentables dada la necesidad que tenemos de construirlas. El reto es generar las condiciones correctas para que esa inversión privada se haga realidad.

El segundo gran reto es la intermitencia en las dos fuentes renovables más conocidas. La energía solar tiene el inconveniente de no producirse de noche o cuando está nublado, mientras que la energía eólica es irregular cuando los vientos no son óptimos para mover las aspas. Esta intermitencia no está relacionada con los patrones de consumo, de hecho, en la noche prendemos las luces y el consumo de energía es alto. 

Para tener suficiente energía debemos generar un portafolio diversificado. Es decir, aprovechar cuando haya sol y cuando haya viento, con la opción de que, cuando ambas fallen, se pueda generar electricidad con geotermia, con energía nuclear, con quema de basura de forma sustentable (en las plantas de termovalorización), o también tener opciones de plantas de ciclo combinado que funcionan con gas natural. 

Las plantas de ciclo combinado son contaminantes, no obstante, son mucho menos contaminantes que el resto de las plantas basadas en combustibles fósiles como el carbón. El ciclo combinado produce electricidad mucho más barata y las plantas se pueden prender y apagar dependiendo de la demanda energética. Algo similar pasa con las plantas de termovalorización, que en México han generado cierta resistencia a pesar de que se usan en países como Suiza, Reino Unido, Alemania o Japón, porque son seguras y hacen un uso y destino de la basura mucho más sustentable que el enterrarla, reduciendo también la quema de carbón o de combustóleo. 

Además, cuando hay energía solar o eólica excedente, debemos aprovecharla para generar electricidad cuando estas fuentes no estén activas; por ejemplo, el excedente se puede usar para subir el agua en las presas y dejarla caer en las noches de poco viento, pues la caída de agua mueve las turbinas y produce electricidad. El almacenamiento de rebombeo de agua es muy común en otros países y es un pendiente en México.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que la humanidad está invirtiendo mucho dinero en desarrollar sistemas de almacenamiento de electricidad mucho más baratos, lo cual podría ayudar a guardar el excedente solar y eólico para cuando haga falta. No sabemos exactamente cuándo estas baterías de almacenamiento masivo serán suficientemente eficientes, pero muchos expertos señalan que serán una realidad.

Existe el potencial y suficientes alternativas en México para incrementar significativamente nuestra producción de electricidad con fuentes más amigables con el ambiente, al tiempo de generar nuevas líneas de negocios y más empleos. Los precios de la tecnología solar y eólica se han reducido al grado de volverlos más rentables que la mayoría de las fuentes fósiles. 

Por ello debemos plantearnos la meta de construir suficientes líneas de transmisión y generar un portafolio de energías renovables que le permitan a México superar la intermitencia de los aerogeneradores y los paneles solares.
 

Enrique de la Madrid Cordero es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, con una Maestría en Administración Pública de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la...