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Feliz Navidad y un futuro lleno de prosperidad

Enrique de la Madrid

Estamos despidiendo el 2020, uno de los años más difíciles que hemos vivido en México y el mundo, en el que un virus que no vemos pero que es real está devastando nuestras economías y, peor aún, atentando en contra de nuestra salud y de nuestra vida.

Reitero mi más sentido pésame y solidaridad para aquellos que han tenido pérdidas, así como para los que están enfermos o que están sufriendo de problemas económicos como consecuencia del COVID-19. Son momentos difíciles pero no están solos.

No bajemos la guardia. Cuidémonos mucho en estos días y a lo largo de los meses que vienen. La pandemia está en su momento más alto y aunque ya estemos cansados, aguantemos.

Gracias a los avances de la ciencia es que se ve ya una luz al final del túnel; tanto por el desarrollo de diversas vacunas, como por el desarrollo de nuevos tratamientos y medicamentos. Sin embargo, hay que ser muy enfáticos en que estos logros no nos deben dar una falsa sensación de seguridad. Hasta que no estemos vacunados, seguimos en peligro.

El final de cada año siempre nos da un espacio de reflexión. Con más razón en las condiciones actuales, este espacio de introspección y reflexión es obligado. A lo largo de estos largos nueve meses hemos aprendido a valorar, cada vez más, nuestras vidas y la vida de nuestros seres queridos. Nos enfocamos menos en nuestros sueños y aspiraciones futuras, y valoramos mucho más lo que tenemos hoy: salud, familia, amigos y un país maravilloso.

Nos hemos hecho también más conscientes de que a pesar del crecimiento económico y de la generación de riqueza, los beneficios se han distribuido de manera muy desigual. Esto ha tenido como consecuencia que millones de personas se nos hayan quedado atrás, siendo hoy ellos, además, los más vulnerables.

Esto no solamente es injusto, sino que explica el ambiente de encono y rencor que hoy se vive, y que hace inviable una convivencia pacífica en el futuro de seguir estas condiciones. Sí, son momentos de emparejarnos, pero de hacerlo hacia arriba y nunca hacia abajo.

Por otra parte, vivimos en un cambio de época. Estamos inmersos en un mundo digital que ha transformado nuestra forma de comunicarnos, de trabajar, de aprender e incluso de hacer ciencia. Si queremos avanzar y alcanzar la prosperidad, especialmente los jóvenes mexicanos, tenemos que subirnos decididamente a este mundo digital y de colaboración.

Hemos aprendido que como individuos somos muy vulnerables, pero que juntos somos casi invencibles.

Que no necesitamos falsos enemigos para movilizarnos, pues ahí están los verdaderos enemigos que son el cambio climático, la pobreza, la injusticia, así como la desigualdad de capacidades y de oportunidades.
 
Y finalmente, que en la búsqueda del bien colectivo es que encontramos nuestro bien individual. Es por ello que al individualismo que ha caracterizado a nuestro mundo y a nuestra época, hay que combinarlo con una buena dosis de empatía, solidaridad y corresponsabilidad. Insisto en ello.

Ahora que todos vivimos con miedo y con falta de certeza sobre nuestro futuro, quizá seamos más sensibles sobre el miedo y la incertidumbre con la que viven millones de personas todos los días.

Como decía el doctor Alfred Adler: “Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro”. Estoy convencido de que si así lo hacemos, el próximo año y los años por venir serán mucho mejores para todos.

Les deseo una muy feliz Navidad y un muy próspero 2021.

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