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28/03/2020
02:06
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Al cierre del viernes 27 de marzo, en México oficialmente llegamos a 717 casos confirmados de Covid-19 y 12 decesos, no obstante, es muy probable que haya miles de casos no detectados por la baja aplicación de pruebas que se están haciendo. Es decir que sólo estamos midiendo la punta del iceberg al que nos enfrentamos.

Durante los últimos días hemos presenciado cómo el aislamiento social tanto en México como en el mundo, que es necesario, ha comenzado a afectar la economía.

Por ejemplo, el sector turístico ha sido gravemente impactado a nivel global. Aeropuertos en varios países han anunciado que podrían cerrar si no reciben apoyo de sus gobiernos y las aerolíneas han cancelado una gran proporción de vuelos, con lo que sus ingresos se han afectado significativamente.

En México varios hoteles están operando con niveles de ocupación que no cubren sus costos. Están perdiendo dinero, varios de ellos han cerrado ya y muchos más tendrán que cerrar de forma temporal, lo que propiciará que se vean obligados a dar de baja a sus trabajadores.

Otros sectores vulnerables son el restaurantero, de comercio y de transporte, que sumados al turismo representan una tercera parte de la población ocupada en México.

Eduardo Contreras, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño, declaró que hay muchos negocios que viven al día y que las ventas ya cayeron 80 por ciento.

El verdadero problema apenas viene. En poco tiempo entraremos en una fase de emergencia nacional y casi todos los negocios deberán parar, lo que sin duda será un duro golpe a la economía.

La Asociación de Emprendedores de México realizó una encuesta donde encontró que 77% de las MIPYMES podrían dejar de operar en menos de dos meses y que 25% de éstas se verán forzadas a despedir personal.

No obstante, las grandes empresas también se verán seriamente afectadas. Si no actuamos contundentemente ante la eventual paralización de casi toda la actividad económica, podría generarse un quiebre generalizado de negocios.

El banco JP Morgan estima una caída de nuestra economía, de alrededor del 7 por ciento, y S&P Global Ratings bajó la calificación crediticia de la deuda mexicana en dólares y pesos a largo plazo, argumentando que luce cada vez más riesgosa. Esto implica un aumento del costo de la deuda para todos los mexicanos.  

La epidemia no fue causada por los gobiernos, pero el grado en el que afecte a la economía sí depende de cómo reaccionen ante la contingencia de salud y en qué medida apoyen a las empresas a superar la crisis.

Necesitamos actuar con sentido de urgencia para salvar la mayor cantidad de empleos y empresas posibles, lo que ayudará a mitigar la crisis económica que inevitablemente sufriremos en los siguientes meses. Cada minuto, cada hora, cada día en el que retrasamos la implementación de medidas para salvaguardar el empleo, se incrementa la probabilidad de que se profundice la crisis.

Por ello, varios gobiernos nacionales han anunciado durante la última semana las medidas que implementarán para ayudar a sus economías a recuperarse en el menor tiempo posible.

La mayoría de los países están aplicando un retraso al pago de hipotecas, suspensión de pago a créditos, apoyo al otorgamiento de nuevos créditos para empresas, transferencias de dinero a las familias, incluso la suspensión de pago de impuestos y de servicios básicos, como el agua o la electricidad.

Estas medidas representan más del 2% del PIB en la mayoría de los casos. Por ejemplo, los legisladores estadounidenses aprobaron un paquete de medidas por 2.2 billones de dólares (51 billones de pesos al tipo de cambio actual), equivalente a 10% de su PIB. Una de las propuestas fue anunciar que se les entregaría a las familias hasta mil dólares por cada adulto y 500 dólares por hijo, con un límite de tres mil dólares por familia (alrededor de 70 mil pesos). Esto aplica para familias que ganan hasta 75 mil dólares al año (1.8 millones de pesos).

Canadá anunció apoyos directos por 27 mil millones de dólares canadienses (447 mil millones de pesos) y otros 55 mil millones de dólares canadienses (910 mil mdp) en medidas adicionales como exenciones de impuestos a empresas y personas. El paquete anunciado por Justin Trudeau equivale a 3.4% del PIB de Canadá.

Con el respaldo del gobierno, Reino Unido garantizará la disponibilidad de 400 mil millones de dólares (9.4 billones de pesos) en préstamos a empresas afectadas, lo que representa cerca del 15% del PIB del país. Por su parte España anunció la movilización de casi un 20% del PIB para combatir los efectos económicos ocasionados por el Covid-19, con aportaciones públicas y privadas. Chile, Brasil y El Salvador también anunciaron medidas similares y equivalentes, respectivamente, al cuatro por ciento, 1.6% y 1.7% del PIB de cada país.

Estas medidas son muy similares a las que recomiendan los expertos para México. Son las que han solicitado cámaras empresariales al gobierno de nuestro país y las que recomendé en mi artículo de la semana pasada. Gracias a episodios anteriores y a experiencias internacionales, está claro lo mínimo que debería de hacer un país como el nuestro.

Por su parte, el gobierno de México anunció hace poco que otorgará un millón de créditos por un valor de 25 mil pesos para pequeños comerciantes y personas de la economía formal e informal. También anunció que no habrá medidas para ayudar a las grandes empresas ni estímulos fiscales.

Esta medida representa únicamente 0.08% del PIB de nuestro país, sumamente inferior a lo que han hecho en otras naciones. Es tan pequeño este estímulo a la economía, que es semejante a que llegue alguien desangrándose a un hospital y la respuesta sea que no se preocupe, que lo atenderá un doctor en un par de horas.

México necesita una urgente y mayor intervención de parte del gobierno federal para que la crisis económica no se vaya a agudizar en los próximos meses, porque podría desatarse una reacción en cadena muy perjudicial para el país en su conjunto.

La administración actual suele tener una visión de un Estado ampliamente interventor. Es partidaria de fortalecer a Pemex, a la CFE y de reducir al mínimo la participación de los privados en el sector energético del país. También pretende que el Estado sea el rector del crecimiento económico y suele rechazar la idea de que el mercado se puede autorregular.

Justo en una emergencia como la actual, es cuando más intervención del Estado se necesita; es el momento en que el mercado es más vulnerable y no podemos dejarlo regularse a sí mismo, porque las consecuencias serían catastróficas para todos.

Sin embargo, parece que es ahora cuando el gobierno prefiere no intervenir, Estatista en la normalidad y neoliberal en la crisis, que el mercado resuelva solo el problema. Parece que estamos en el mundo al revés.

No se ha considerado posponer obras para redirigir los recursos a quienes más lo necesitan y necesitarán de manera progresiva.

El gobierno anunció que este año haría una inversión de 31 mil millones de pesos para la construcción del Tren Maya, y de 41 mil mdp para la refinería de Dos Bocas. En total son 72 mil mdp, dinero que ante la contingencia debiera destinarse a ayudar a las familias más vulnerables de México, con la posibilidad de que en 2021 se continúe con las obras. Si a cada familia se le otorgaran 3 mil pesos mensuales durante tres meses, alcanzaría para ayudar a las 8 millones de familias mexicanas que más lo necesiten.

En este siglo XXI, la mejor forma de fortalecer la soberanía de un país no es produciendo toda la gasolina que consume, ni tratando de desarrollar por su cuenta la tecnología necesaria para competir en el mercado petrolero, sino siendo capaces de proteger nuestros empleos, la vida de nuestros connacionales y, en lugar de socavar nuestro futuro, llevar a cabo las medidas necesarias para fortalecerlo.

Enrique de la Madrid
Enrique de la Madrid Cordero es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, con una Maestría en Administración Pública de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la...