Dos propósitos para 2020

Enrique de la Madrid

Cada inicio de año nos proponemos alcanzar algunas metas para orientar nuestro tiempo y esfuerzo durante este nuevo ciclo. Como este es mi primer artículo del año, quiero compartir con ustedes dos propósitos que me he fijado en lo personal y en el ámbito profesional. 

Las ciudades se convertirán en los actores más influyentes, ya que 68% de la población vivirá en zonas urbanas hacia el 2050, por lo que la calidad de vida de las personas estará definida por la capacidad de las ciudades para ofrecer las condiciones que hagan propicio que cada individuo pueda desarrollar todo su potencial en un ambiente sustentable, incluyente y seguro. 

Por ello, como director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey, mi primer propósito es contribuir a que los mexicanos seamos más conscientes de los principales retos que enfrentan nuestras ciudades y sus posibles soluciones.  

Me enfocaré en el reto de la movilidad, la re-densificación y des-densificación de las ciudades, su financiamiento, la gobernanza local y regional, la planeación urbana, la seguridad, la sustentabilidad, la salud, el emprendimiento, la innovación y las ciudades inteligentes.
 
Por ejemplo, a pesar de que el transporte público es uno de los medios más usados para trasladarse, su calidad deja mucho que desear en México; es inseguro, lento y se vuelve una opción costosa al tenerse que hacer múltiples transbordos, por lo que muchos mexicanos terminan prefiriendo comprar un automóvil.

La mayoría de los habitantes de las ciudades utilizan el transporte público y no motorizado (como las bicicletas) para moverse, mientras que la menor parte utiliza vehículo privado. Sin embargo, las políticas públicas parecen enfocarse más en mejorar la infraestructura para los automóviles y en subsidiar los combustibles, en lugar de darle importancia a contar con un transporte público de calidad.

En nuestro país, hacerse de un automóvil es aspiracional y electoralmente son populares propuestas como eliminar la tenencia o las infracciones. Además, buena parte de la población rechaza o no aprueba disminuir el espacio destinado al automóvil, con el fin de ampliar banquetas, hacer ciclovías o carriles confinados para transporte público.

No obstante, hay tantos vehículos en las grandes ciudades que se generan importantes costos por el tráfico. La calidad de vida de los habitantes de las ciudades mexicanas podría aumentar significativamente con un diseño y políticas urbanas que pongan al peatón en el centro, que mejoren el transporte público e inhiban el uso excesivo del auto privado.

Debemos reconocer que el automóvil ha traído grandes beneficios a la humanidad y seguirá siendo inmensamente útil, pero es imprescindible mejorar las condiciones del transporte público y las ciclovías, para que menos mexicanos tengan que optar por el vehículo privado o hacer uso excesivo de éste, especialmente en viajes menores a 5 kilómetros. Aunque al respecto hay un amplio consenso entre los expertos, debemos posicionar mejor el tema entre la ciudadanía.
 
Dentro del debate debemos profundizar en cómo aprovechar el progreso tecnológico y científico, así como las mejores prácticas internacionales para resolver estos problemas. La innovación es clave para alcanzar una mayor calidad de vida.

Ya existe un diálogo entre la academia, el gobierno, los empresarios y la sociedad civil, por lo que trabajaré para sumarme más a él y así contribuir a incrementar su alcance.
 
El segundo de mis propósitos para este año nuevo es el de contribuir a que construyamos una visión compartida de un país moderno, progresista e incluyente. No vivimos en una época de cambios, más bien estamos en un cambio de época, en el que nuestro estilo de vida se ha transformado mucho por la irrupción acelerada de la economía digital. Dicha transformación continuará y se profundizará a lo largo de la siguiente década.

Aunque los problemas puedan ser los mismos de siempre, debemos innovar en la forma de solucionarlos. Por ejemplo, siempre hemos buscado mejorar nuestra salud y ahora hay nuevas tecnologías que nos permiten realizar una detección más temprana y exacta de ciertas enfermedades. La educación y el conocimiento siempre han sido muy importantes para progresar y ahora, gracias al mundo digital, se cuenta con más alternativas para que la educación esté más actualizada, personalizada y sea permanente. Hoy podemos acceder a tecnologías de reconocimiento facial, biométricas y de inteligencia artificial para tener sociedades más seguras. 

Vivimos en una economía digital basada en el conocimiento que se está transformando de forma exponencial, pero al mismo tiempo observamos un posible regreso hacia el proteccionismo y el aislamiento. También hay una guerra comercial entre nuestro vecino, Estados Unidos, y China, por lo que debemos tener muy claro cuáles son sus efectos hacia México y cómo lidiar con ellos.
 
Toda crisis y todo cambio puede representar una amenaza, pero también generan oportunidades para progresar. En este contexto, se requiere una definición de los mexicanos sobre el país que queremos.
 
A veces parece muy claro lo que no queremos: no queremos corrupción ni inseguridad ni desigualdad. Pero tenemos que dejar más claro lo que sí queremos y en qué creemos, así como en qué tiempos y con qué instrumentos deseamos alcanzar nuestras metas. Si no nos ponemos de acuerdo en nuestros objetivos, nuestro rumbo seguirá difuso y será más difícil alcanzarlos.
 
Los países, al igual que las personas, necesitan un propósito, una misión para poder operar de manera eficiente. En el caso de México no parece claro y por eso me gustaría contribuir a que afinemos nuestra visión de corto, mediano y largo plazo. El contexto nos afecta a todos y todos debemos participar en definir nuestro rumbo. 
 
Me empeñaré en trabajar por alcanzar estos propósitos y cuenten con mis mejores deseos para que cada uno de ustedes logren alcanzar los suyos. Deseo que sea un gran año para todos los que habitamos este maravilloso planeta, pero particularmente para todos los mexicanos. Que sea un 2020 y una etapa que con el paso de la historia recordemos con orgullo y satisfacción, al haber dejado un mundo mejor del que estas generaciones recibimos.

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