La vida después de Osorio

Enrique Beas

La entrevista del colombiano sólo sirvió de mofa, memes y espacios de polémica, para hacer leña del árbol caído

Sé que muchos dirán que ya chole con el viejo loco, otros dirán que deje en paz al metodólogo, hombre de ideas y mucha preparación.

El director técnico de la Selección Mexicana tiene la virtud y maldición de ser el centro de atención de las críticas y las agendas polarizadas de todos los medios de comunicación, y cuando digo de todos, es porque así es. La difusión a cualquier declaración tiene una sobre exposición durante y después de un proceso. Se convierten en un estilo de Presidentes de la República o el Papa, guardando las proporciones.

Lo que digan y dejen de decir es noticia. El punto es qué tipo de noticia: si es la que ayuda a entender el proceso, el trabajo o las cualidades y defectos de los jugadores, del entorno o de los directivos, o del ego y manifestación personal para sentirse arropado a sí mismo por su trabajo.

 

 


Ahí es donde calificamos las declaraciones de Juan Carlos Osorio como una vacilada o un exceso de protagonismo, porque destruyó más allá de los códigos de un vestuario, el entorno de su trabajo.

Hemos tenido distintos perfiles de entrenadores y, curiosamente, en la actualidad con pocos meses de trabajo y pocos partidos recorridos, a la Selección Mexicana se puede llegar. Y eso que ya tuvo a gente como Menotti, un tipo congruente y capaz, con el mejor currículum en mucho tiempo.

Por eso, la entrevista del colombiano sólo sirvió de mofa, memes y espacios de polémica, para hacer leña del árbol caído, porque no se aproximó a lo que en verdad pasó y evidenció lo que siempre pensó, porque —según él— sí estaba preparado para unos octavos de final y los jugadores mexicanos no, y menos contra Brasil, calificando al jugador nacional como temeroso.

Es cierto que hay muchos errores y cosas por enmendar en el camino tricolor, pero también es un hecho que —conforme pasa el tiempo— nos damos cuenta de que un vendehumo nos quitó tres años de un proceso, con jugadores que —varios— seguimos creyendo diferentes y listos para dar otros pasos.

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Será importantísimo que el Tata Martino contrarreste las tonterías de un señor que alucinó en el viaje y en el ego, para caer de nuevo en la realidad y poder trabajar con el mismo objetivo, más allá del quinto partido.

¡Bienvenidos, bienvenidos! A la vida después de un mentiroso charlatán, incluidas las entrevistas en las que dirá su verdad. 

@EnriqueVonBeas

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