La paradoja de la Concacaf

Enrique Beas

Tratar de hablar de futbol en la Concacaf nos hace daño, nos nubla, porque —a tope— seguro que pensamos que ganaríamos siempre

Hemos leído, en las últimas semanas, batallas estériles —sobre todo en las redes sociales— contra colegas argentinos, quienes defienden al gran Tata Martino al asegurar que en México lo mejor que tenemos en la cancha es El Chavo del 8.

Y más allá de caer en la tentación de los extremos y tirar basura a la calle para generar más caos en época de lluvias, toca generar conciencia. Sobre todo con lo complejo que debe ser en estos días mantener una línea congruente, mientras vemos juegos a tope en la Eurocopa, por todo el viejo continente, además de la pasión y entrega en Brasil por la Copa América.

Desgastar, insisto, el tema de los niveles en las competencias sería absurdo. Es una realidad que, desde hace casi 20 años, ninguna selección sudamericana ha ganado la Copa del Mundo y peor aún que, cuando se juegan los Mundiales en Europa (Alemania 2006 y Rusia 2018), las semifinales sean entre puros combinados de ese continente, demostrando el nivel de la mejor zona en el planeta.

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Entendiendo esto, más allá de los egos argentinos, México sigue bastante confundido. No sabe a qué debate meterse, cómo interpretarse en esta balanza de nivel en el mundo. Vivimos con el trauma del quinto partido, pero siempre tenemos una Selección Nacional que compite después de la primera ronda en el Mundial. No somos potencia, pero tenemos mejores números ante ocho selecciones de Sudamérica.

Tratar de hablar de futbol en la Concacaf nos hace daño, nos nubla, porque —a tope— seguro que pensamos que ganaríamos siempre. El problema es que cíclicamente nos sucede lo que hoy vive el Tata Martino, quien ganó la Copa Oro que dirigió en 2019, pero perdió la final de la Nations League y hoy no le podemos hacer gol ni a Honduras ni a Costa Rica.

Un dilema que nos tiene en medio de un análisis pobre y una realidad distorsionada. ¿Cuál es el nivel de la Selección Mexicana? Parecía que el Martinismo nos daría congruencia, pero da la impresión de que se ha perdido muy fácil en el mar de una cultura que cree que puede ser campeón del mundo, demerita la zona en la que juega, aunque ya casi nunca les puede ganar, ni en el Azteca. Vaya lío, vaya dilema. ¡Bienvenidos, bienvenidos! A la gran paradoja de México jugando en la Concacaf.

@EnriqueVonBeas

 

 
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