La historia de Marcelo Gallardo es simplemente perfecta.

Un jugador que como cualquier “10” en Argentina, creyeron que era el sucesor de Diego hasta que llegó Messi , quien no pudo darle nada a su selección y que de ahí se dedicó a entender mejor la cancha.

Como DT se le dio muy rápido la oportunidad de dirigir al River, después de tener a figuras como el Cholo Simeone o el mismo Pelado Almeyda. Ante una verdadera reestructura después del descenso, poco a poco se puso de pie el mejor proyecto del contendiente en los últimos cinco años, donde en 2014 se gana la Copa Sudamericana eliminando al Boca.

Un año después llegó otra eliminación al gran rival, después del escándalo del gas pimienta y aquella final fácil ante Tigres . Un par de años después llegaron los reflectores después y a semifinales un año antes en Libertadores con el famoso milagro del Lanús, que evitó al equipo millonario otra final más, para detonar por fin con esa final añorada ante el Boca.

La historia la conocemos todos, se tuvo que ir a Madrid por temas de garantías de seguridad y ahí levantar una segunda Copa Libertadores.

Hoy están instalados en su tercera final en cinco años y cuarta en seis años continental, en donde en todas existe un común denominador que es eliminar al eterno contrincante para regalarle a sus aficionados la mejor era del club de todos los tiempos y así gestar la gran paternidad de nuestras días, River eliminando al Boca en sus últimas cuatro llaves.

¡Bienvenidos, bienvenidos! A la era del muñeco Gallardo.

@EnriqueVonBeas

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