Días densos los que se viven en (aunque ya es una constante), en Rayados —con todo y el gran capital para armar un equipo— y sorpresivamente en el América , tras dos buenos torneos.

A mi entender, los tres equipos —con otros DT’s— tendrían la capacidad de darle la vuelta a la situación.

Arranco con Chivas. Desde que Amaury Vergara es la máxima cabeza, sólo ha podido en un semestre tener algo del protagonismo que requiere el Rebaño, aunque sin poder competir a la hora buena. Su cara en el estadio del León, al lado de Ricardo Peláez, lo decía todo: Desencajado y sin entender por qué todas sus inversiones no están dando triunfos. Su amigo Marcelo Michel Leaño sigue entregando los arranques de los juegos, pero cuenta con mucho poder ofensivo para darle la vuelta.

El problema es que siguen cometiendo muchos errores y hay poco orden defensivo. Estará en el mentado repechaje, pero no veo cómo Michelito haga campeón al Guadalajara.

Pasamos con los Rayados . Esas dinámicas de presión muy argentinizadas ya se les salieron de control. Desde los radicales mensajes con las cabezas degolladas en una hielera en Emiratos Árabes Unidos, hasta la presión con los futbolistas ayer en El Barrial. Los focos apuntan a una ejecución orquestada.

Se dice que vienen cambios en todo el organigrama. Lo que es una realidad es que el Vasco Aguirre nos ha fallado a todos. Su regreso prometía muchísimo; además, con el título de la Concacaf y las eliminaciones al Cruz Azul, ilusionaban. El problema fueron el Covid-19, las eliminatorias y el calendario del Mundial de Clubes, pero —sobre todo— la actitud reflejada por un equipo y un DT que han perdido la capacidad de competencia. Su gran presupuesto les ayudará a componer y conseguir, más fácil que Chivas y América, al hipotético repuesto.

Termino con el América, donde creyeron que podían rescatar esto y lo único que han logrado es tener su peor arranque de torneo en casi 50 años. Crisis con una sola victoria en los últimos 10 juegos, con ya cuatro derrotas seguidas en su poderoso Estadio Azteca y una terrible pérdida de identidad con sus refuerzos. También con los directivos, que en su afán de querer controlar las cosas, han generado varios puntos débiles, tanto en la comunicación del club, manejo de crisis en los mensajes de violencia de género y ahora en la parte deportiva, sin poder lograr que Solari —más allá de sus versos— componga la situación. Han logrado que el aficionado esté muy desilusionado con el equipo. Y hoy, no hay plan B. Les está costando reaccionar, al no tener proyectada esta situación.

¡Bienvenidos, bienvenidos! Al descontrol de los proyectos.

@EnriqueVonBeas

 
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