El de la zurda inmortal

Enrique Beas

El ‘10’ de la gente ha sido de los pocos que han vivido el cielo, el infierno y el purgatorio de la única divina comedia que nos ha dado la pelota

A un año de su muerte, cuánta razón hay en esa narración de Víctor Hugo Morales y el Barrilete Cósmico. “El marciano que en la Tierra jugó la tómbola de noche y de día. Si yo fuera Maradona, viviría como él”, decía Manu Chao. El Diego de la Gente sigue regalando historias de vida. La moral que se aleja de la normalidad, de las reglas del potrero y de la vida misma.

Muchos seguimos pensándolo, vaya delirio de la pelota que sí se manchó, pero con la nariz, el estómago y las piernas de un dios de la cancha. Un devorador de los tiempos, una muestra más de jugar a ser divino por culpa de una sociedad que adjudicó a un guerrillero sin pistola un balón y una zurda inmortal.

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Nadie supo y nadie sabe lo que el Diego dio al deporte, a Argentina, a los Dorados, al Nápoli y la FIFA misma. A un año de su muerte, siguen las batallas legales por la herencia, por sus pecados, por sus delitos, por su legado. Una tumba sin corazón; sí, literal, sin el órgano que mueve al cuerpo.

Se lo quitaron por muchas teorías, mismas que siguen zumbando por su desenfrenada vida. Nadie le puso límites en la cancha, ni fuera, porque siempre dejó todo por la camiseta y por la fiesta, por la causa social. Siguen los adjetivos circulando, los lamentos, los rezos, los textos, las películas, las canciones, los poemas y los posteos por el ‘10’ de la gente, el Diego de la zurda inmortal.

A un año de su muerte, el jugador de Cebollitas que pasó a Argentinos Juniors, a su selección, a Boca, al Barcelona, al Nápoli y a donde lo llevó la pelota, sigue como figura máxima de una sociedad que le permitió todo, que nunca lo controló, y dejó que con sus gambetas, su mano de Dios y sus goles, paralizara las leyes del deporte.
 

Un genio que se hizo figura en la luz y en la sombra. En sus cinco sentidos y sus fantasías llenas de sustancias para hablar a sus tiempos, en un mitin de la izquierda social latinoamericana o en un vestuario, para bailar con su sabor en el boliche o en un palco, para jugar al futbol como siempre lo hizo: Libre y cargando a los demonios del mundo.

El ‘10’ de la gente ha sido de los pocos que han vivido el cielo, el infierno y el purgatorio de la única divina comedia que nos ha dado la pelota: El ‘10’ de la zurda inmortal. ¡Bienvenidos, bienvenidos! A un año de la muerte de Diego Armando Maradona.

@EnriqueVonBeas

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